Existen múltiples planes para explorar Marte en las próximas décadas mediante misiones robóticas y tripuladas. El objetivo final de estas misiones es determinar si los seres humanos podrían realmente vivir allí algún día. Esto requiere acceso a materiales de construcción, agua, tecnología de fabricación de vanguardia y sistemas de habitabilidad de circuito cerrado con sistemas de soporte vital biorregenerativos (BLSS). En esencia, los futuros colonos deberán crear condiciones que imiten los sistemas ecológicos autosostenibles de la Tierra; en esencia, necesitamos «llevar la Tierra con nosotros» a otros planetas.
A largo plazo, estos esfuerzos podrían extenderse a todo el planeta para lograr que Marte sea «similar a la Tierra». Este proceso se conoce como «terraformación» y se han presentado numerosas propuestas en los últimos 50 años.
En un estudio reciente, un equipo interdisciplinario presentó una novedosa forma de calentar la atmósfera de Marte utilizando aerosoles de grafeno y aluminio a escala nanométrica. Sus hallazgos indican que la dinámica atmosférica y los procesos radiativos de Marte posibilitan el calentamiento por aerosoles, lo que podría constituir el primer paso en la terraformación del planeta. Edwin S. Kite, profesor asociado de la Universidad de Chicago y miembro del equipo científico del rover Curiosity, dirigió el estudio. A él se unieron investigadores del centro de investigación planetaria Aeolis Research, la Universidad Northwestern, la Universidad de Florida Central, el Observatorio Haystack del MIT, el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo (CEPMPM) y el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. El artículo que describe sus hallazgos se presentó en la Conferencia de Ciencias Lunares y Planetarias de 2025.
En resumen, el proceso de terraformación de Marte consta de tres pasos interconectados. Esto significa, esencialmente, que el progreso en uno de estos pasos conducirá al progreso en los demás. Estos pasos son:
- Calentar la atmósfera
- Engrosar la atmósfera
- Derretir los casquetes polares y el permafrost
Al calentar el planeta, los casquetes polares y el permafrost se derretirían, liberando agua líquida a la superficie y vapor de agua a la atmósfera. La abundante cantidad de hielo seco en ambos casquetes se sublimaría, liberando dióxido de carbono adicional a la atmósfera y calentándola aún más. Como afirmó Robert Zubrin en «The Case for Mars», este proceso generaría una presión atmosférica (atm) de aproximadamente 300 milibares (30 % de la atm terrestre a nivel del mar). Esto sería suficiente para que las personas pudieran permanecer en el exterior sin traje de presión, aunque seguirían necesitando ropa de abrigo y oxígeno.
Se han sugerido numerosas propuestas para lograr el primer paso, que van desde la distribución de material o plantas de bajo albedo sobre los casquetes polares (Sagan, 1973) hasta llenar la atmósfera con clorofluorocarbonos (CFC) (Lovelock/Alleby, 1984), amoníaco o metano. También se han propuesto añadir más dióxido de carbono a la atmósfera, ya sea extrayéndolo localmente o importándolo de otro planeta (Venus es el principal candidato). Todas estas propuestas requerirían una importante inversión de recursos e innovaciones tecnológicas que actualmente no existen.
Con información de Atmospheric dynamics of first steps toward terraforming Mars
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