Investigadores del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre (MPE), en colaboración con astrofísicos del Centro de Astrobiología (CAB) del CSIC-INTA, han identificado la molécula con azufre más grande jamás encontrada en el espacio: el 2,5-ciclohexadieno-1-tiona (C₆H₆S). Este descubrimiento se logró combinando experimentos de laboratorio con observaciones astronómicas. La molécula reside en la nube molecular G+0,693–0,027, a unos 27.000 años luz de la Tierra, cerca del centro de la Vía Láctea.
Con un anillo estable de seis miembros y un total de 13 átomos, supera con creces el tamaño de todos los compuestos con azufre detectados previamente en el espacio. El estudio se publica en Nature Astronomy.
Importancia del descubrimiento para la astroquímica
«Esta es la primera detección inequívoca de una molécula compleja con forma de anillo que contiene azufre en el espacio interestelar, y un paso crucial para comprender el vínculo químico entre el espacio y los componentes básicos de la vida», afirma Mitsunori Araki, científico del MPE y autor principal del estudio.
Hasta ahora, los astrónomos solo habían detectado pequeños compuestos de azufre, en su mayoría con seis átomos o menos, en el espacio interestelar. Se esperaban moléculas grandes y complejas que contuvieran azufre, en particular debido a su papel esencial en proteínas y enzimas; sin embargo, estas moléculas de mayor tamaño habían permanecido esquivas. Esta brecha entre la química interestelar y el inventario orgánico encontrado en cometas y meteoritos había sido un misterio central en la astroquímica.
El C₆H₆S recién descubierto está estructuralmente relacionado con moléculas halladas en muestras extraterrestres y es el primero de su tipo detectado definitivamente en el espacio. Establece un «puente» químico directo entre el medio interestelar y nuestro propio sistema solar.

Cómo se detectó la molécula
El equipo sintetizó la molécula en el laboratorio aplicando una descarga eléctrica de 1000 voltios al tiofenol líquido (C₆H₅SH), de olor desagradable. Utilizando un espectrómetro de desarrollo propio, midieron con precisión las frecuencias de emisión de radio de C₆H₆S, generando una «huella de radio» única con más de siete dígitos significativos. Esta firma se comparó posteriormente con datos astronómicos de un amplio estudio observacional dirigido por el CAB, recopilados con los radiotelescopios IRAM de 30 m y Yebes de 40 metros en España.
Nuestros resultados muestran que una molécula de 13 átomos, estructuralmente similar a la de los cometas, ya existe en una nube molecular joven y sin estrellas. Esto demuestra que la base química de la vida comienza mucho antes de la formación de las estrellas», afirma Valerio Lattanzi, científico del MPE.
Implicaciones para el origen de la vida
El descubrimiento sugiere que es probable que muchas moléculas más complejas, portadoras de azufre, permanezcan sin detectar, y que los componentes fundamentales de la vida podrían haberse formado en las profundidades del espacio interestelar, mucho antes de la existencia de la Tierra.
Con información de Nature
Descubre más desde SKYCR.ORG: NASA, exploración espacial y noticias astronómicas
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



