TITULAR: El telescopio James Webb detecta hielo seco en una nebulosa planetaria por primera vez en la historia
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🔭🧊 Por primera vez en la historia de la astronomía y astrofísica, el Telescopio Espacial James Webb ha detectado hielo de dióxido de carbono —hielo seco— en el interior de una nebulosa planetaria. ✨🌌 La nebulosa NGC 6302, conocida como la Nebulosa de la Mariposa, escondía este hallazgo sin precedentes en su denso toro de polvo, desafiando todo lo que se sabía sobre la química en los ambientes más hostiles del cosmos. 🦋💫 Un descubrimiento que obliga a reescribir los modelos químicos de las estrellas en sus etapas finales de vida.
ARTÍCULO:
Un equipo internacional de astrónomos utilizó el Telescopio Espacial James Webb (JWST) para observar en detalle la nebulosa planetaria NGC 6302, y el resultado superó cualquier expectativa: la detección de hielo de dióxido de carbono, conocido comúnmente como hielo seco, en su interior. Es la primera vez que este tipo de hielo se identifica en una nebulosa planetaria. Los resultados fueron publicados el 25 de febrero de 2026 en el servidor de preimpresión arXiv, bajo la autoría principal de Charmi Bhatt, de la Universidad de Western Ontario, Canadá.
Las nebulosas planetarias son envolturas de gas y polvo expulsadas por una estrella durante su transición de la secuencia principal hacia una gigante roja o enana blanca. Son objetos relativamente escasos, pero de gran importancia para los astrónomos que estudian la composición del medio interestelar, pues representan una de las principales vías por las que los elementos sintetizados en el interior estelar son devueltos al cosmos.
La Nebulosa de la Mariposa como laboratorio químico
NGC 6302, apodada la Nebulosa de la Mariposa o la Nebulosa del Insecto, es una nebulosa planetaria bipolar ubicada a unos 3.400 años luz en la constelación de Escorpión. Tiene un radio de al menos 1,5 años luz y presenta dos lóbulos bipolares orientados en dirección este-oeste, bisectados por un masivo toro de polvo. Su morfología la convierte en un caso de estudio extraordinario.
Observaciones previas de NGC 6302 ya habían revelado la presencia del catión metilo (CH₃⁺), un compuesto clave para desencadenar procesos de química orgánica. Además, otros estudios encontraron una presencia generalizada de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) en esta nebulosa. Ambos hallazgos apuntaban a que el entorno de NGC 6302 favorece procesos químicos complejos, lo que la convierte en un laboratorio ideal para explorar las rutas químicas que operan en las nebulosas planetarias. Esa riqueza química fue precisamente lo que motivó al equipo de Bhatt a profundizar en su composición utilizando el instrumento MIRI de Webb.
Una detección donde nadie esperaba encontrarla
El espectrógrado de mediana resolución MIRI/MRS detectó características de absorción en el rango de 14,8 a 15,2 micrómetros correspondientes a dióxido de carbono en fase gaseosa. Investigaciones adicionales revelaron dos firmas inequívocas del hielo seco en el toro de polvo de NGC 6302: una absorción amplia y superficial entre 14,9 y 15,15 micrómetros, y una segunda absorción entre 15,2 y 15,3 micrómetros.
Lo que hace este resultado especialmente notable es el contexto. Los hielos moleculares son abundantes en entornos fríos y protegidos, como nubes moleculares densas, envolturas de objetos estelares jóvenes y discos protoplanetarios. Las nebulosas planetarias, en cambio, son ambientes generalmente hostiles para las moléculas frágiles y los hielos, debido a la intensa irradiación ultravioleta de la estrella central. La detección de hielo de CO₂ en NGC 6302 representa además la primera identificación de una especie de hielo más volátil que el agua en cualquier nebulosa planetaria conocida.
El equipo señala que la proporción gas-hielo en NGC 6302 difiere marcadamente de la observada en objetos estelares jóvenes, lo que indica mecanismos de formación o procesamiento del hielo distintos, propios de los entornos estelares evolucionados.
Nuevas preguntas abiertas
Los autores subrayan la necesidad de realizar observaciones de alta resolución espacial en otras nebulosas planetarias para caracterizar sus rutas químicas, su estructura de temperatura y sus mecanismos de procesamiento de hielos. Solo así será posible determinar si la química de hielos en toros densos de nebulosas planetarias es un fenómeno excepcional o más extendido de lo que se pensaba. El James Webb, con su capacidad infrarroja sin precedentes, se presenta como la herramienta ideal para responder esa pregunta.
Fuente: Bhatt, C. et al. Detection of CO₂ ice in the planetary nebula NGC 6302, arXiv:2602.22366 (2026). Reportado por phys.org el 14 de marzo de 2026.
Con información de arXiv
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