Astrónomos que utilizan el Zwicky Transient Facility (ZTF) han descubierto un sistema binario extraordinario en el que dos enanas marrones orbitan una a la otra cada 57 minutos, tan cerca que una está extrayendo masa de la otra activamente. El sistema, designado ZTF J1239+8347, se encuentra a unos 1.100 años luz de la Tierra y constituye uno de los ejemplos más extremos de interacción subestelar jamás documentados.
Dos enanas marrones en un abrazo gravitacional
Las enanas marrones son objetos que ocupan el territorio intermedio entre los planetas gigantes y las estrellas verdaderas: suficientemente masivos para fusionar deuterio brevemente, pero sin alcanzar la masa necesaria para sostener la fusión de hidrógeno. Encontrarlas en sistemas binarios estrechos con transferencia de masa es excepcionalmente raro. ZTF J1239+8347 fue identificado por un equipo liderado por Samuel Whitebook en el Instituto de Tecnología de California (Caltech), mediante una búsqueda dirigida de estrellas variables con acreción en el programa ZTF Variability survey (ZVAR). El descubrimiento fue publicado el 18 de marzo en The Astrophysical Journal Letters.
Una órbita de 57 minutos y transferencia de masa estable
Las dos enanas marrones del sistema tienen masas estimadas entre 13 y 80 masas de Júpiter. Su período orbital es de aproximadamente 57,41 minutos — lo cual es en sí mismo notable — y la separación entre ambos objetos es tan pequeña que la interacción gravitacional obliga a la menos masiva (la donante) a transferir material hacia su compañera (la acretora) en un proceso conocido como transferencia de masa estable.

Condiciones atmosféricas extremas
La acretora tiene un radio de aproximadamente 1,2 radios de Júpiter y una temperatura atmosférica cercana a los 1.500 K. La donante, por su parte, tendría un radio de entre 0,9 y 1,4 radios de Júpiter, con una temperatura atmosférica probablemente inferior a los 1.200 K. Las observaciones ópticas revelan que ZTF J1239+8347 presenta una variabilidad de altísima amplitud, consistente con un punto caliente en órbita parcialmente enterrado en la atmósfera de la acretora, generado por el flujo de material transferido.
Por qué el infrarrojo cercano cuenta una historia diferente
A pesar de la dramática variabilidad óptica, la emisión térmica de las atmósferas de las enanas marrones contribuye de forma significativa al espectro en el infrarrojo cercano y medio, haciendo que el sistema parezca mucho menos variable en esas longitudes de onda. Esto añade complejidad al análisis e ilustra la importancia de las observaciones en múltiples longitudes de onda para comprender el proceso de acreción.
Un sistema para seguir con el JWST
Los autores proponen continuar el monitoreo de ZTF J1239+8347 para restringir mejor los parámetros físicos del sistema. Destacan específicamente al Telescopio Espacial James Webb (JWST) como herramienta clave para medir con mayor precisión la temperatura atmosférica de la acretora y para detectar la razón de masas del sistema, algo que no es posible lograr con espectroscopía infrarroja terrestre dado el brillo del sistema.
Fuente
Whitebook, S. et al. (2026). A mass transferring brown dwarf binary on a 57 minute orbit. The Astrophysical Journal Letters. DOI: 10.3847/2041-8213/ae486e
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