Durante décadas, la astronomía asumió que los núcleos galácticos activos cambiaban de comportamiento en escalas de decenas de miles de años. Lo que un telescopio espacial acaba de revelar desafía esa suposición con una observación sin precedentes: un agujero negro supermasivo que prácticamente se apagó y luego resurgió, y todo ocurrió en menos de tres años.
Qué es un núcleo galáctico activo y por qué puede «cambiar de aspecto»
En el corazón de la mayoría de las galaxias masivas existe un agujero negro supermasivo. Cuando ese agujero negro se alimenta activamente, la materia que cae en espiral hacia él forma un disco de acreción que libera energías enormes en forma de radiación electromagnética a través de múltiples longitudes de onda. Ese sistema en conjunto recibe el nombre de núcleo galáctico activo, o AGN por sus siglas en inglés.
Los AGN se clasifican en dos grandes grupos según las líneas de emisión que muestran sus espectros ópticos. Los de Tipo 1 presentan tanto líneas de emisión anchas como estrechas, lo que indica la presencia de gas muy cercano al agujero negro y gas más lejano. Los de Tipo 2 solo muestran líneas estrechas. Entre ambos extremos existen subtipos intermedios, denominados 1.2, 1.5, 1.8 y 1.9, clasificados según la intensidad relativa de las componentes anchas frente a las estrechas.
Cuando un AGN transita entre estos tipos en escalas de meses o años —en lugar de milenios— los astrónomos lo llaman AGN de aspecto cambiante, o CLAGN por su sigla en inglés. Hasta la fecha se han confirmado más de 150 de estos objetos, pero las causas exactas que producen este comportamiento siguen siendo objeto de debate. Las hipótesis más sólidas apuntan a variaciones reales en la tasa de alimentación del agujero negro, inestabilidades en el disco de acreción, o interrupciones externas en el flujo de materia.
eROSITA detecta el apagado de HE 1237−2252
En enero de 2022, el telescopio eROSITA —instrumento del satélite SRG operado conjuntamente por Rusia y Alemania— identificó algo inusual en una galaxia de Seyfert catalogada como J1240−2309, también conocida como HE 1237−2252. Esta galaxia se encuentra a aproximadamente 1,300 millones de años luz de distancia y había sido clasificada originalmente como un AGN de Tipo 1.0 a 1.2.
Las galaxias de Seyfert son una clase de AGN con núcleos extremadamente brillantes alojados en galaxias espirales cuya estructura general permanece visible, a diferencia de los cuásares, donde la luminosidad del núcleo domina completamente la imagen. Son, en ese sentido, laboratorios ideales para estudiar la actividad nuclear sin que el entorno galáctico quede sepultado bajo el resplandor central.
Lo que eROSITA detectó fue una caída dramática: el flujo de rayos X blandos de HE 1237−2252 se había reducido en un factor de aproximadamente 17 en tan solo 18 meses. Para el momento de la observación en 2022, la galaxia había transitado de su clasificación original a Tipo 1.8, lo que significaba que las líneas anchas de emisión habían desaparecido casi por completo. El agujero negro supermasivo en su centro parecía haberse apagado.
El equipo fue liderado por Alex Markowitz, del Centro Astronómico Nicolás Copérnico, y los resultados fueron publicados en el servidor de preprints arXiv el 8 de mayo de 2026.
La campaña multiespectral y el regreso a la vida
Tras la detección inicial, el equipo ejecutó una campaña de seguimiento multiespectral que se extendió desde finales de 2022 hasta comienzos de 2025. Los datos cubrieron rayos X, ultravioleta, óptico e infrarrojo, permitiendo trazar la evolución del sistema a través de todo el espectro electromagnético.
Los resultados mostraron que el oscurecimiento no estuvo confinado a los rayos X. El brillo infrarrojo también cayó significativamente, lo cual resultó determinante para descartar una de las explicaciones más simples: que una nube de polvo hubiera cruzado nuestra línea de visión hacia el núcleo, oscureciendo temporalmente la fuente. Si eso hubiera ocurrido, los datos de rayos X habrían mostrado señales claras de absorción, y el infrarrojo habría permanecido estable. Ninguna de las dos cosas sucedió.
La recuperación fue asimétrica según la longitud de onda. El flujo de rayos X se restableció en tan solo tres meses. Los rangos óptico, ultravioleta e infrarrojo tardaron aproximadamente tres años en volver a sus niveles anteriores. Este comportamiento es consistente con la idea de que las distintas regiones del disco de acreción responden al restablecimiento energético en tiempos diferentes, dependiendo de su distancia al agujero negro central.

Para finales de 2024, la galaxia había regresado a su clasificación original de Tipo 1.0, con sus líneas espectrales plenamente recuperadas. Durante el proceso de reencendido, los investigadores detectaron además un patrón de doble pico en las líneas de emisión del hidrógeno, una firma que sugiere la presencia de una estructura anular de gas cerca del disco, iluminada por la corona del agujero negro al recuperar su actividad.
Una ola de enfriamiento y luego una de calentamiento
La explicación que los investigadores consideran más probable involucra la propagación de dos frentes a través del disco de acreción: primero un frente de enfriamiento que suprimió temporalmente la producción de energía, seguido de un frente de calentamiento que la restauró de manera gradual.
Este modelo es conocido en la literatura como inestabilidad de ionización del disco de acreción, y predice comportamientos de encendido y apagado que ahora parecen encontrar respaldo observacional directo en HE 1237−2252. Sin embargo, los propios autores advierten que se necesitan más ejemplos y más tiempo de observación para establecer si este mecanismo es aplicable de manera general a otros CLAGN.
«Si tales frentes son relevantes para explicar el comportamiento de otros CLAGN, entonces alentamos a que las futuras campañas de monitoreo óptico y ultravioleta adopten una alta cadencia para probar y restringir mejor esta clase de modelos», escriben los investigadores en el artículo.
Una ventana en tiempo real a la alimentación de un agujero negro
Lo que hace especialmente valioso este caso es la cobertura multiespectral en tiempo real. La mayoría de los CLAGN conocidos fueron identificados mediante espectroscopía óptica repetida o grandes relevamientos fotométricos. En este caso, eROSITA captó el sistema en pleno declive, y la campaña de seguimiento permitió documentar cada etapa de su recuperación con una resolución temporal que rara vez se alcanza en este tipo de objetos.
HE 1237−2252 ofrece así uno de los retratos más detallados que se hayan obtenido hasta ahora de un agujero negro supermasivo modificando drásticamente su tasa de alimentación y volviendo lentamente a la vida. Cada banda del espectro narró una parte distinta de esa historia, y su lectura conjunta abre una nueva forma de entender los mecanismos internos que gobiernan los núcleos galácticos activos.
© 2026 SKYCR.ORG | Homer Dávila Gutiérrez, FRAS. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa. Fuente original: arXiv, DOI: 10.48550/arxiv.2605.07965.
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