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Qué ver en el cielo esta semana: del 22 al 28 de junio de 2026

La semana del 22 al 28 de junio ofrece Venus y Júpiter en el poniente al atardecer, Mercurio el día 25, Marte junto a las Pléyades en el amanecer y el corazón de la Vía Láctea ascendiendo en el sur. Guía completa de observación desde Costa Rica.

La semana que comienza este domingo 22 de junio llega inmediatamente después del solsticio y con la Luna en fase gibosa creciente avanzando hacia su plenilunio del día 29. Eso limita la observación del cielo profundo, pero no impide disfrutar de planetas brillantes en el ocaso, una aparición planetaria matutina junto al cúmulo más famoso del cielo y el espectáculo permanente del corazón de la galaxia elevándose sobre el horizonte sur. Aquí está la guía para no perderse nada entre el lunes y el domingo.

La Luna recorre Virgo hacia Sagitario

La semana abre con la Luna en gibosa creciente desplazándose por el zodíaco. Las noches del 22 y 23 de junio aparece muy próxima a Espiga, la estrella más brillante de Virgo, una gigante azul de primera magnitud que contrasta visualmente con el disco lunar de tono más cálido. La aproximación no requiere instrumento alguno y sirve como un punto de partida muy accesible para ubicarse en el cielo.

A medida que avanza la semana la Luna continúa su camino hacia el este. Para la noche del 28 de junio habrá llegado a las cercanías del asterismo del Teapot, la Tetera de Sagitario, que apunta directamente hacia el bulbo central de la Vía Láctea. Al día siguiente será luna llena y la luminosidad lunar inundará esa región del cielo, de modo que la noche del 28 es la última oportunidad de la semana para intentar fotografiar el sector galáctico con algo de contexto antes del plenilunio.

Venus y Júpiter: el espectáculo del atardecer

Aunque la gran conjunción entre Venus y Júpiter ocurrió el 9 de junio, ambos planetas permanecen relativamente próximos en el cielo occidental durante esta semana y siguen siendo los objetos más llamativos del atardecer. Venus, inconfundible por su brillo extremo, domina el horizonte poniente desde el anochecer. Júpiter, de tono blanco plateado, se ubica a poca distancia angular. La diferencia de magnitudes entre los dos es evidente incluso a simple vista: Venus puede superar la magnitud –4 mientras Júpiter ronda –1.8.

Con binoculares se pueden ver las cuatro lunas galileanas de Júpiter como pequeños puntos alineados a ambos lados del disco planetario. Vale mencionar que el 22 de junio Júpiter cruza formalmente la frontera de Géminis hacia Cáncer, una transición que no es perceptible visualmente pero que marca su posición en el cielo para los próximos meses.

Mercurio hace su aparición el 25 de junio

La noche del 25 de junio, Mercurio aparecerá bajo sobre el horizonte occidental en relativa proximidad a Júpiter. Aunque el planeta superó su mayor elongación oriental el 15 de junio y ya inicia su descenso hacia el Sol, todavía es observable en las primeras horas de la noche si se cuenta con un horizonte occidental despejado y libre de obstáculos. Desde zonas elevadas del Valle Central o desde el volcán Irazú las condiciones para encontrarlo son notablemente mejores que desde el interior de la ciudad. Venus completa el trío planetario en el poniente, y la combinación de los tres en un área reducida del cielo es una oportunidad fotográfica que vale la pena aprovechar con un teleobjetivo.

Saturno y Marte antes del amanecer

Quien madrugue encontrará el cielo del este animado por dos planetas que ganan protagonismo conforme se acerca su período de mayor visibilidad nocturna. Saturno, de tono amarillento, lleva semanas escalando en el cielo matutino y puede observarse con bastante comodidad durante la madrugada. Un telescopio pequeño muestra con claridad sus anillos en este período.

Marte, de su característico tinte rojizo, está bajo sobre el horizonte este antes del amanecer, y entre el 27 y el 29 de junio pasa cerca del cúmulo abierto de las Pléyades, también conocido como las Siete Cabrillas. Esta cercanía entre el planeta rojo y el cúmulo abierto más famoso del cielo es un objeto ideal para binoculares: Marte aparece como un punto de luz cálido rodeado por los puntos azulados de las estrellas jóvenes del cúmulo. Con cielos oscuros y buenas condiciones también es posible intentar localizar Urano entre las Pléyades y el cúmulo de las Híades con ayuda óptica.

Los June Bootids: la lluvia impredecible

En la madrugada del domingo 22 de junio alcanza su máximo la lluvia de meteoros de los June Bootids, cuyo radiante se sitúa en la constelación de Bootes. Esta lluvia es conocida por su comportamiento errático: en la mayoría de los años produce apenas uno o dos meteoros por hora, aunque en ocasiones ha protagonizado estallidos inesperados con tasas muy superiores. Para 2026 no se anticipa actividad excepcional y la Luna gibosa oculta los meteoros más débiles, de modo que conviene tratarlos como una posibilidad interesante más que como el evento central de la noche.

El Triángulo de Verano sube por el nordeste

Aunque la luna creciente complica la observación del cielo profundo, los astrónomos con telescopio pueden explorar el Triángulo de Verano, formado por las brillantes estrellas Vega en Lyra, Altair en Aquila y Deneb en Cygnus. Este asterismo sube por el nordeste durante la segunda mitad de la noche y domina bien entrada la madrugada desde latitudes tropicales. Desde Costa Rica, Altair llega casi al cenit.

En las inmediaciones del Triángulo de Verano se concentran objetos de cielo profundo accesibles con instrumental modesto: la Nebulosa del Anillo (M57) en Lyra, visible como un disco con telescopio de apertura media; la Nebulosa Dumbbell (M27) en Vulpecula, la primera nebulosa planetaria catalogada; y la región de la Nebulosa de América del Norte (NGC 7000) en Cygnus, mejor en fotografía de larga exposición.

Escorpión y el corazón de la galaxia

Una ventaja de observar desde las latitudes tropicales de Costa Rica es que la constelación de Escorpión culmina relativamente alta en el sur durante las noches de junio. El corazón del Escorpión, marcado por la gigante roja Antares, y la curva de su cola son inconfundibles en el cielo sureste desde el anochecer. Hacia la madrugada, Sagitario emerge completamente y la región más densa de la Vía Láctea se posiciona sobre el horizonte sur, ofreciendo un panorama extraordinario para fotografía de campo amplio desde sitios alejados de la contaminación lumínica del Gran Área Metropolitana.

Los cúmulos globulares M4, muy próximo a Antares, y M22 en Sagitario son objetos de primera categoría para telescopios de cualquier apertura durante esta época del año.

Este artículo forma parte de la cobertura semanal de SKYCR.ORG. Puedes seguir la actualidad astronómica y los próximos eventos de observación en Costa Rica en nuestras redes y en skycr.org.

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Homer Dávila
Homer Dávilahttps://skycr.org/homer-davila
Editor en SKYCR. Astrofísico. Dinámica solar, astronomía, radioastronomía, cosmología y ciencia planetaria. Miembro de la International Meteor Organization.
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