Tras más de dos décadas oculta bajo su propia nube de polvo, la nova V445 Puppis ha vuelto a mostrarse — y con ella, uno de los enigmas más peculiares de la astrofísica estelar reciente. Un equipo liderado por John Mills, doctorando en la Universidad de Warwick, ha confirmado por primera vez la naturaleza del sistema binario responsable de este evento excepcional y ha detectado, dentro de sus restos, cúmulos compactos de gas — bautizados como bullets o «proyectiles» — expulsados a hasta 32 millones de kilómetros por hora, cerca del 3 % de la velocidad de la luz.
Los resultados se presentaron esta semana en el National Astronomy Meeting de la Royal Astronomical Society, celebrado en Birmingham.
Una nova sin hidrógeno
La inmensa mayoría de las novae conocidas se alimentan de material rico en hidrógeno: una enana blanca acreta gas desde una compañera cercana y, cuando la presión y la temperatura alcanzan el umbral crítico en su superficie, se dispara una fusión termonuclear descontrolada. V445 Puppis rompe esa regla. Su material eyectado carece por completo del elemento más abundante del universo, y esa ausencia había desconcertado a la comunidad desde su erupción en el año 2000. Es, hasta hoy, la única nova de helio confirmada en la Vía Láctea.
Combinando observaciones infrarrojas del Very Large Telescope de ESO, imágenes ópticas del Hubble, espectroscopía de largo plazo del Southern African Large Telescope y fotometría del satélite TESS de la NASA, Mills logró resolver el sistema binario. Se trata de una enana blanca que acreta material de una estrella de helio: un tipo estelar rarísimo, despojado de su envoltura de hidrógeno por la interacción con su compañera. Se estima que solo unos pocos miles de estos objetos existen entre los cientos de miles de millones de estrellas de nuestra galaxia.

Proyectiles sin explicación
Cuando V445 Puppis estalló, lanzó un flujo bipolar que hoy se extiende más de 1,6 billones de kilómetros. Dentro de esa nube en expansión, las nuevas observaciones detectaron los cúmulos rápidos de gas, con una composición que apunta a ser rica en oxígeno.
Nada equivalente se ha observado en ninguna otra nova. Mills sospecha que los proyectiles pudieron formarse en una fase posterior al estallido, pero por ahora su origen permanece sin explicación — un vacío que exigirá modelos hidrodinámicos ajustados a las condiciones extremas de una nova de helio.
Un canal hacia las supernovas Ia
El interés por V445 Puppis va más allá del sistema en sí. Existe la hipótesis de que las erupciones sucesivas ricas en helio pueden constituir una de las vías que conducen a las supernovas de tipo Ia — esas explosiones de brillo notablemente uniforme que, empleadas como candelas estándar, permitieron descubrir la aceleración de la expansión del universo, hallazgo reconocido con el Nobel de Física en 2011.
El sistema, además, sigue vivo. Mills detectó que la enana blanca y su compañera de helio han reanudado la transferencia de material, con un periodo orbital de 3,7 días — casi el doble del estimado anteriormente. V445 Puppis se consolida así como el único laboratorio galáctico disponible para poner a prueba, en detalle, uno de los canales candidatos a producir las supernovas Ia.
© 2026 Homer Dávila Gutiérrez, FRAS. Publicado en SKYCR.ORG. Fellow of the Royal Astronomical Society. Se permite la cita con atribución al autor y enlace a la fuente original.
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