Más de dos décadas después de que el rover Spirit de la NASA aterrizara en Marte, un nuevo análisis de sus datos originales ha revelado trazas de hematita y magnetita alterada en el suelo del cráter Gusev — minerales cuya presencia refuerza la hipótesis de que grandes regiones del planeta rojo estuvieron cubiertas de agua en su pasado remoto. El estudio, firmado por el profesor Paulo de Souza (Edith Cowan University, Australia), se publicó en la revista Interactions en 2026.
Datos viejos, técnicas nuevas
De Souza, actualmente Vice-Rector Adjunto de Investigación en ECU, formó parte del equipo original de la misión Mars Exploration Rover de la NASA. Su nuevo trabajo no proviene de nuevas observaciones sino de un reprocesamiento cuidadoso de los espectros Mössbauer recolectados por Spirit a lo largo de más de dos mil días marcianos. La técnica Mössbauer permite identificar la composición mineralógica del suelo mediante la absorción resonante de rayos gamma por núcleos de hierro, y era una de las herramientas científicas clave del rover.

«Este trabajo muestra que los descubrimientos importantes no siempre se hacen recolectando datos nuevos», afirmó de Souza. «A veces surgen al mirar los datos existentes con nuevos ojos y mejores técnicas analíticas».
Al aplicar calibraciones actualizadas y un tratamiento estadístico consolidado, el análisis extrajo señales que en su día quedaron enterradas bajo el ruido: presencia de hematita y de magnetita alterada en el suelo no perturbado del cráter Gusev.
Por qué estos minerales importan
Ambos figuran entre los indicadores más citados de interacción entre agua y roca. La hematita se forma habitualmente cuando el hierro se oxida en presencia de agua líquida, y su detección previa por Opportunity en Meridiani Planum fue una de las primeras evidencias fuertes de agua líquida en la superficie marciana. La magnetita alterada apunta a procesos de meteorización acuosa posteriores a la formación original de la roca.
La aparición de estas trazas en el suelo del cráter Gusev — región seleccionada precisamente por sospecharse en su día que podría haber albergado un lago antiguo — refuerza el escenario de un Marte hidrológicamente activo durante períodos significativos de su historia temprana.
Lecciones para las misiones planetarias
Más allá del hallazgo específico, el trabajo es un recordatorio del valor de conservar y reexaminar los archivos de datos de misiones ya concluidas. Spirit dejó de operar en 2011 tras seis años y dos meses en Marte — más de veinticinco veces la duración planificada de su misión — pero el volumen de datos que envió durante ese tiempo sigue siendo, dos décadas después, un yacimiento científico productivo. Como muestra este estudio, mejoras en técnicas de análisis, calibraciones o modelos teóricos pueden extraer información nueva de los mismos ceros y unos que llegaron a la Tierra hace veinte años.
© 2026 Homer Dávila Gutiérrez, FRAS — SKYCR.ORG. Todos los derechos reservados. Referencia: Paulo de Souza, A consolidated Mössbauer spectrum for undisturbed soils from Gusev Crater, Mars, Interactions (2026). DOI: 10.1007/s10751-026-02625-4
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