Los púlsares son algunos de los relojes más precisos del universo, pero de vez en cuando dan un salto inesperado. El púlsar PSR J1637−4642, una joven estrella de neutrones, no había mostrado ni uno solo de esos saltos desde su descubrimiento. Ahora, tras rebuscar en más de 15 años de observaciones del radiotelescopio Parkes, un equipo liderado por Zhaoyi Wang encontró tres glitches escondidos en los datos. El trabajo está disponible como preprint en arXiv.
Un reloj estelar que a veces se acelera
Un púlsar es una estrella de neutrones que gira a gran velocidad y está intensamente magnetizada, y que barre el cielo con haces de ondas de radio como un faro. Son de los rotadores más estables que existen y se frenan muy lentamente con el tiempo. Sin embargo, algunos sufren un glitch: un aumento repentino y minúsculo de su velocidad de giro. Los púlsares más jóvenes tienden a hacerlo con mayor frecuencia, lo que los vuelve especialmente interesantes. PSR J1637−4642 tiene apenas unos 41.000 años, una edad muy corta en términos cósmicos, y gira una vez cada 154 milisegundos; aun así, se mantuvo «silencioso» durante alrededor de una década tras su descubrimiento en el sondeo Parkes Multibeam, en 2009.
Tres hipos escondidos en los datos
Al reanalizar más de 15 años de mediciones, el equipo encontró tres glitches. El primero, hacia 2018, fue con diferencia el más fuerte: la frecuencia de rotación aumentó de golpe unos 17,54 microhercios, un cambio de aproximadamente 2,7 partes por millón. Fue también el único con una recuperación parcial detectable, que se relajó a lo largo de unos 100 días, y dejó un incremento permanente en el ritmo de frenado. El segundo, unos tres años después, fue mucho menor: apenas unos 14 nanohercios. El tercero, unos 2,7 años más tarde, resultó intermedio, con un aumento cercano a los 179 nanohercios. En otras palabras, aquel púlsar catalogado como tranquilo llevaba tiempo dando pequeños saltos; simplemente eran demasiado sutiles y estaban enterrados en los datos.
Qué nos dice sobre el interior de la estrella
Conviene separar el dato de su interpretación. Lo medido son los tres saltos; lo que se infiere es su causa. El modelo dominante sostiene que el interior de una estrella de neutrones contiene un superfluido cuya rotación está parcialmente desacoplada de la corteza sólida. A medida que la corteza se frena por el freno electromagnético, el superfluido acumula momento angular hasta que lo transfiere de golpe a la corteza y la acelera, produciendo el glitch. Al modelar la recuperación del salto más fuerte, los autores estiman que la porción de superfluido implicada representa alrededor del 1,9 % del momento de inercia de la estrella, un valor compatible con un superfluido alojado en la corteza interna. Es importante subrayarlo: el disparador exacto de los glitches sigue sin conocerse, y este análisis respalda la imagen superfluida estándar, no la demuestra.
Por qué importa
Las estrellas de neutrones son los objetos visibles más densos del universo y no podemos sondear su interior de forma directa. Los glitches son uno de los pocos experimentos naturales que nos permiten «escuchar» ese interior, porque cada uno lleva información sobre el superfluido, la corteza y cómo intercambian momento angular. La lección de PSR J1637−4642 es a la vez metodológica y física: un monitoreo largo y paciente puede revelar una actividad que las campañas breves pasan por alto, y hasta los púlsares más calmados en apariencia podrían esconder la misma física inquieta que sus hermanos más ruidosos.
© 2026 Homer Dávila Gutiérrez, FRAS — SKYCR.ORG. Todos los derechos reservados. Publicación: Zhaoyi Wang et al., Discovery of Three Glitches in the previously quiet pulsar PSR J1637−4642, arXiv (2026). DOI: 10.48550/arXiv.2608.19555
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