Esta semana el cielo nos regala una combinación difícil de superar: el planeta más brillante, Venus, alcanzando su máximo esplendor al anochecer, y Saturno, con sus anillos, visible prácticamente toda la noche. A eso se suman una Luna que crece día a día, los planetas del amanecer y una Vía Láctea todavía espléndida. Aquí va la guía para observar desde Costa Rica y buena parte de América Latina.
La Luna: noches oscuras al inicio de la semana
La Luna nueva quedó atrás el 11 de septiembre, así que la semana arranca con una fina Luna creciente que se pone temprano tras el atardecer. Eso deja las primeras noches, del 14 al 16, con cielos oscuros ideales para observar objetos débiles. Hacia el 18 de septiembre la Luna alcanza el cuarto creciente y, a partir de ahí, ilumina cada vez más la primera mitad de la noche. En resumen: si buscás cielo oscuro para la Vía Láctea o las galaxias, aprovechá el principio de la semana.
Venus en su máximo brillo
Venus es la gran estrella de la tarde. Se ve bajo desde nuestras latitudes tropicales, pero es inconfundible: buscalo hacia el oeste apenas se pone el Sol. Alrededor del 18 de septiembre alcanza su máximo brillo, con una magnitud cercana a −4. Desde Costa Rica y el resto de los trópicos la vista es privilegiada; en cambio, desde latitudes muy al norte queda demasiado pegado al horizonte. Y hay un premio extra al comienzo de la semana: el 14 de septiembre la delgada Luna creciente aparece junto a Venus, y el 16 ambos se alinean con Antares, la estrella rojiza del corazón de Escorpio. Una postal perfecta para el atardecer.
Saturno, protagonista de la noche
Si tenés un telescopio, esta es tu semana para Saturno. El planeta anillado se acerca a su oposición del 4 de octubre, lo que significa que sale al atardecer y permanece visible casi toda la noche, alto en el cielo y brillando más que cualquier estrella de la región. Sus anillos se aprecian con cualquier telescopio pequeño. Muy cerca de Saturno, aunque solo al alcance de telescopios, está Neptuno, que llega a su propia oposición el 26 de septiembre. Y si tenés binoculares y paciencia, Urano asoma en la segunda mitad de la noche, cerca del cúmulo de las Pléyades.
Júpiter y Marte, para madrugadores
El espectáculo también ocurre de madrugada. Antes del amanecer, mirá hacia el este: Júpiter domina esa parte del cielo, brillando intensamente con una magnitud cercana a −1,9, y cada día se levanta más temprano. Cerca, aunque mucho más tenue, está Marte, todavía discreto este año, avanzando por la constelación de Géminis. Los dos se acercan poco a poco rumbo a un encuentro que ocurrirá en noviembre; por ahora, vale la pena irles siguiendo el paso. Mercurio, en cambio, permanece fuera de nuestro alcance esta semana.
Cielo profundo y un equinoccio que se asoma
En las noches oscuras del inicio de la semana, el corazón de la Vía Láctea todavía se deja ver hacia el suroeste apenas cae la noche, con Sagitario y Escorpio, mientras el Triángulo de Verano —Vega, Deneb y Altair— brilla casi en el cenit. Hacia el noreste comienza a asomar la galaxia de Andrómeda, el objeto más lejano visible a simple vista desde un sitio oscuro. Y justo después de esta semana, alrededor del 22 y 23 de septiembre, llega el equinoccio: el cambio de estación, con día y noche casi iguales y el Sol saliendo prácticamente por el este.
Así que ya sabés: al atardecer, Venus y Saturno; de madrugada, Júpiter; y en las primeras noches, un cielo oscuro para perderse en la Vía Láctea. Salí, mirá hacia arriba y contame qué lograste ver.
Descubre más desde SKYCR.ORG
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



