“Un viaje a Marte te puede romper el corazón” deja de ser metáfora. Un estudio con ratas que simuló la ingravidez y la radiación cósmica de una misión marciana halló cicatrices alrededor de las arterias coronarias, pérdida de defensas y mutaciones que disparan el riesgo de infarto, con la radiación —no la falta de gravedad— como principal culpable. A dosis equivalente a un viaje de tres años, el 83% de las ratas terminó con el corazón cicatrizado.
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