¿Pueden los planetas rocosos abrasados por su estrella conservar una atmósfera? TOI-561 b, un “mundo de lava” que orbita en apenas diez horas y media, parecía condenado a ser roca pelada. Pero curvas de fase del telescopio James Webb revelan que refleja cerca de tres cuartas partes de la luz que recibe, señal de una atmósfera sorprendentemente brillante, posiblemente cubierta de nubes de silicato como el cuarzo. Te contamos qué se midió, qué se interpreta y por qué importa.
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