InicioDialoguesAnurita Chandola: ¿Qué vestirá la humanidad en el espacio?

Anurita Chandola: ¿Qué vestirá la humanidad en el espacio?

En conversación con Homer Dávila, la diseñadora y Fellow of The Royal Astronomical Society reflexiona sobre cómo la sostenibilidad y la ciencia se entrelazan en la indumentaria del futuro humano.

Desde los Himalayas hasta los laboratorios y espacios culturales del Reino Unido, la diseñadora textil Anurita Chandola ha construido una propuesta singular: repensar la moda como parte esencial de la supervivencia humana en el espacio. Fellow de la Royal Astronomical Society, su trabajo integra arte, sostenibilidad y ciencia espacial en una visión que trasciende la estética para convertirse en reflexión sobre el futuro de nuestra especie. En esta conversación con SKYCR, nos habla de memoria, recursos, gravedad y de cómo los textiles pueden acompañar a la humanidad más allá de la Tierra.

Entrevista

Homer Dávila: ¿Podrías contarnos un poco sobre tu origen y dónde creciste? ¿Cómo influyó tu entorno temprano en tu curiosidad y en tus instintos creativos?

Anurita Chandola: Nací y crecí en la India y más tarde me trasladé al Reino Unido. Mi familia es originaria del Himalaya, un lugar increíblemente rico en naturaleza y belleza, pero donde los recursos son limitados y profundamente valorados. Esa forma de vida me moldeó sin que yo misma lo supiera en aquel momento.

En nuestro hogar no se desperdiciaba nada. La ropa pasaba de generación en generación. Se remendaba, se ajustaba, se parchaba y se le daba nueva vida una y otra vez. Una prenda nunca era solo una prenda; llevaba memoria, trabajo y cuidado.

“Una prenda nunca era solo una prenda; llevaba memoria, trabajo y cuidado.”

Crecer en ese entorno me enseñó a respetar los materiales y a pensar creativamente con lo que está disponible. También me dio una profunda conciencia de que somos parte de la naturaleza, no algo separado de ella. Esa idea está hoy en el corazón de mi trabajo, ya sea diseñando para la Tierra o imaginando la vida en Marte.

¿Tu camino hacia el arte y la creatividad fue siempre claro o implicó momentos de duda o redirección?

La creatividad siempre formó parte de mí. De niña dibujaba constantemente, construía cosas, creaba pequeños mundos con mis manos. Estudié diseño y luego ingresé en la industria de la moda, trabajando con marcas internacionales. En ese momento sentí que había alcanzado aquello por lo que había trabajado.

Sin embargo, poco a poco comencé a percibir el daño ambiental causado por la industria de la moda. Comprendí cuánto daño puede causar una sola industria al planeta. Fue un momento difícil. La moda era lo único que conocía, pero sentí que ya no podía formar parte de un sistema tan derrochador.

“En nuestro hogar no se desperdiciaba nada.”

Después recibí una oferta para estudiar en el Royal College of Art, y eso cambió todo. Fue allí donde comencé a diseñar prendas sostenibles que algún día podrían usar los seres humanos en Marte. Sentí que mis dos pasiones, la moda y el espacio, finalmente se unían con un propósito.

¿En qué momento el espacio y la ciencia comenzaron a desempeñar un papel significativo en tu trabajo?

He estado fascinada por el espacio desde muy pequeña. Veía películas espaciales y leía libros sobre el tema, aunque durante mucho tiempo fue una fascinación que permaneció en segundo plano.

Hubo un momento que marcó un antes y un después. Acababa de recibir mi oferta del Royal College of Art. Cruzaba la calle con una falda amplia cuando una brisa la hizo moverse con gran belleza. De pronto miré hacia arriba y pensé: ¿cómo se comportaría esta falda en microgravedad? Ese pensamiento sencillo lo cambió todo.

Desde entonces comencé a ver la ropa no solo como moda, sino como algo que debe responder a entornos, gravedad, recursos y supervivencia.

“Cada gramo cuenta.”

Mirando hacia atrás, ¿hubo un momento decisivo en el que comprendiste que tu trabajo podía tender un puente entre arte, ciencia y espacio?

Sí, fue aquel instante con la falda en movimiento, pero también cuando empecé a investigar cómo podría ser realmente la vida en Marte. En Marte y durante el viaje hacia allí no podemos desperdiciar nada. No podemos llevar muchas prendas. No podemos lavarlas con facilidad. Cada gramo cuenta.

Cuando comprendí las limitaciones de la indumentaria actual de los astronautas y el hecho de que muchas veces se desecha, entendí que allí es donde arte, ciencia y sostenibilidad deben encontrarse. Los textiles no son solo estética; se convierten en parte del sistema de soporte vital.

Mi vestido Mars Parachute Dress es un buen ejemplo de ese puente. Está confeccionado con el mismo tejido de paracaídas que llevó al rover Perseverance de la NASA a Marte. Ese tejido ya ha tocado el planeta rojo y, cuando los humanos lleguen, deberán ser creativos para reutilizar todo lo disponible. En Marte cada recurso será extremadamente valioso.

Este material me fue proporcionado por Heathcoat Fabrics y lo combiné con bordado tradicional Lucknowi Chikankari hecho a mano. La prenda conserva memoria de la Tierra, herencia cultural y la historia de la exploración planetaria. Es profundamente humana y, al mismo tiempo, está conectada con otro mundo.

Tu trabajo se sitúa en la intersección entre arte, textiles y ciencia espacial. ¿Cómo defines personalmente esa intersección?

Para mí esa intersección consiste en replantear cómo vivimos. El arte me permite formular preguntas emocionales y culturales. La ciencia aporta las realidades y limitaciones de los entornos espaciales. Los textiles se sitúan entre ambos: cerca del cuerpo, pero profundamente técnicos.

Una prenda debe ser sostenible, adaptarse a distintos usos, durar años y, al mismo tiempo, conservar identidad y belleza. Veo mi trabajo como un diseño para futuros extremos que sigue siendo humano, sensible y reflexivo.

¿Cómo abordas la precisión científica en tu trabajo?

Mi trabajo está basado en la investigación. Analizo misiones espaciales, condiciones de vida de los astronautas, sistemas de soporte vital y los desafíos de los viajes de larga duración. Participé en el primer proyecto británico de hábitat marciano, Building a Martian House, donde exploramos cómo podrían vivir los humanos en Marte con recursos limitados.

Traduce esas realidades científicas en soluciones textiles: ¿cómo reducir el lavado, el desperdicio, cómo hacer prendas multifuncionales y seguras para entornos cerrados? No son solo preguntas de diseño, son preguntas de supervivencia.

Los textiles suelen asociarse con lo humano y lo terrestre. ¿Qué te permite expresar el trabajo con telas acerca del espacio?

Es fascinante porque los textiles han formado parte de la exploración espacial desde sus inicios. Desde los primeros días de la NASA, la costura y los materiales flexibles han sido fundamentales. Se confeccionaron mantas térmicas, capas protectoras, sistemas de almacenamiento e incluso soluciones de emergencia.

“La creatividad no está separada de la ciencia; puede formar parte de ella.”

Los trajes avanzados actuales dependen de costuras altamente diseñadas, tejidos especializados y construcción precisa para proteger a los astronautas de entornos extremos. Los hábitats inflables, interiores de naves y bolsas de carga dependen del conocimiento textil. La costura y la exploración espacial han estado conectadas desde el principio.

Para mí, eso significa que los textiles no están separados del espacio; ya forman parte de su historia. El tejido lleva la humanidad al espacio. El espacio puede parecer distante y frío, pero los textiles aportan memoria, identidad y calidez.

En tu experiencia, ¿puede el arte actuar como puente para quienes se sienten alejados de la ciencia o la astronomía?

Sí, absolutamente. Cuando las personas ven una prenda, se relacionan con ella desde su propia experiencia. A partir de ahí es más fácil hablar de Marte, microgravedad o sostenibilidad.

En mis talleres con niños, diseñar trajes espaciales marcianos se convierte en una forma de hablar de ciencia, medio ambiente y futuro. El arte acerca el espacio.

¿Qué mensaje compartirías con los jóvenes, especialmente con las niñas, que sienten atracción por la ciencia o el espacio pero no ven un camino claro?

No existe un único camino hacia el espacio. Necesitamos artistas, diseñadores, narradores y pensadores junto a científicos e ingenieros. La creatividad no está separada de la ciencia; puede formar parte de ella.

Sean curiosos, sigan aquello que les entusiasma y no teman si su camino es distinto al de otros. El futuro necesitará nuevas clases de mentes.

“Sean curiosos, sigan aquello que les entusiasma y no teman si su camino es distinto al de otros.”

¿En qué proyectos actuales o futuros la ciencia espacial tendrá un papel aún más fuerte?

Mi trabajo continúa creciendo. Estoy desarrollando textiles y prendas que algún día podrían usarse en Marte, centrados en ropa multifuncional que pueda cambiar, adaptarse y durar años, porque en el espacio nada puede desperdiciarse.

También tengo próximas exposiciones donde esta investigación se comparte con públicos más amplios, llevando la conversación sobre espacio y sostenibilidad fuera de los laboratorios hacia espacios culturales.

Paralelamente, sigo trabajando con niños y jóvenes en talleres educativos alrededor del mundo, fomentando la imaginación de futuros donde creatividad y ciencia se entrelazan.

Reflexión editorial

La exploración espacial suele imaginarse como un triunfo de la ingeniería: cohetes, módulos presurizados, sistemas de navegación. Sin embargo, conversaciones como la que hemos sostenido con Anurita Chandola obligan a ampliar esa mirada. Habitar el espacio no será únicamente un desafío técnico, sino también cultural y ético.

En entornos donde cada recurso es limitado y donde el error no admite margen, la ropa deja de ser un gesto estético para convertirse en infraestructura. Vestir el cuerpo en el espacio implica pensar en sostenibilidad, en permanencia y en adaptación extrema. Pero también implica preservar identidad, memoria y humanidad.

El trabajo de Chandola sitúa a los textiles en el centro de una pregunta mayor: ¿cómo llevaremos nuestra historia, nuestras tradiciones y nuestra responsabilidad ambiental más allá de la Tierra? Si el futuro exige eficiencia, también exigirá sensibilidad. Si demanda tecnología, también requerirá imaginación.

Quizá el verdadero avance no consista solo en alcanzar otros mundos, sino en hacerlo sin repetir los errores que hemos cometido en este. Y en ese desafío, la creatividad no es un lujo: es una necesidad.

— Homer Dávila
SKYCR


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SKYCR Web Teamhttps://skycr.org
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