Un equipo de investigadores de las universidades de Kyushu y Kagawa, en Japón, ha revelado nuevos detalles sobre cómo se desarrollan las estrellas en sus primeras etapas de vida. Los resultados, publicados en The Astrophysical Journal Letters, muestran que durante el crecimiento temprano de una estrella bebé, el disco protostelar —la densa estructura de gas y polvo que la rodea— expulsa flujo magnético y forma un enorme anillo caliente de gas de aproximadamente 1.000 unidades astronómicas (UA) de diámetro. Los investigadores describen este proceso como un «estornudo» estelar.
Cunas de estrellas y el problema de la opacidad
Las estrellas nacen en regiones del cosmos conocidas como guarderías estelares, donde nubes de gas y polvo colapsan bajo su propia gravedad para formar protoestrelas. Estudiar estos objetos resulta difícil precisamente porque el gas y el polvo que los rodean los ocultan a la observación óptica convencional. Sin embargo, los radiotelescópios modernos operando en longitudes de onda milimétricas y submilimétricas permiten penetrar esa opacidad.
«Afortunadamente, una de las formas más prometedoras de obtener una imagen clara de las protoestrelas es usar el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) en Chile», explicó el profesor Masahiro N. Machida, de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Kyushu, quien lideró el estudio. «Este radiotelescopio nos permite ver los diferentes materiales que componen las guarderías estelares.»

Una década observando la Nube Molecular de Tauro
Durante los últimos diez años, el equipo ha utilizado ALMA para estudiar las protoestrelas en la guardería estelar ubicada en la Nube Molecular de Tauro. Para contextualizar la escala temporal: nuestro Sol tiene aproximadamente 4.600 millones de años, y una estrella se considera «recién nacida» si tiene alrededor de 100.000 años. La estrella bebé analizada en este estudio es incluso más joven que eso.
En investigaciones anteriores, el equipo había encontrado que el disco protostelar de una estrella bebé forma estructuras similares a picos de unos 10 UA de tamaño mediante actividad magnética. Estos «estornudos», como los denominan los investigadores, son críticos para expulsar el exceso de energía de la estrella en formación. En sus nuevos hallazgos, el equipo recopiló datos sobre el núcleo de nube molecular MC 27 —también catalogado como L1521F— y descubrió una estructura anular de gas mucho más grande: 1.000 UA de extensión, localizada en las proximidades de la protoestrela.
Un anillo más cálido y una hipótesis magnética
Las observaciones revelaron que este anillo presenta una temperatura ligeramente superior a la de su entorno inmediato, lo que constituye una pista fundamental sobre su origen. «Nuestros datos mostraron que este anillo es algo más cálido que sus alrededores. Planteamos la hipótesis de que se produce a través de un campo magnético que atraviesa el disco protostelar; en esencia, los ‘estornudos’ que hemos observado antes, pero a una escala mucho mayor», explicó el autor principal, Kazuki Tokuda, de la Universidad de Kagawa.
Según el equipo, el anillo cálido detectado refuerza la hipótesis de que las estrellas bebé experimentan una redistribución dinámica de gas y campo magnético poco después de su nacimiento, generando ondas de choque que calientan el gas circundante. Se trata, en definitiva, de un mecanismo de regulación energética que la naturaleza ha diseñado para que la formación estelar pueda completarse de manera ordenada.
«El anillo cálido que detectamos esta vez fortalece nuestra hipótesis de que las estrellas bebé experimentan una redistribución dinámica de gas y magnetismo poco después de nacer, generando ondas de choque que calientan el gas circundante», añadió Tokuda, quien confesó haber redactado el artículo en apenas dos o tres días tras la emoción inicial del descubrimiento.
Próximos pasos: más datos de ALMA y búsqueda en el archivo
El equipo planea obtener imágenes de mayor resolución con ALMA para explorar el interior de estos anillos y comprender con mayor profundidad la naturaleza del fenómeno. Además, tiene previsto rastrear el archivo de ALMA en busca de datos adicionales sobre estrellas bebé en distintas regiones del universo.
«Seguiremos recopilando datos para fortalecer nuestra hipótesis. Mientras tanto, damos la bienvenida a un debate riguroso sobre nuestros resultados, para que podamos avanzar en este campo. El movimiento del gas involucrado en la formación estelar es generalmente ordenado, pero también muy caótico, presentándose en distintas formas y tamaños. Nos tomó una década llegar a estas conclusiones, y esperamos continuar este trabajo para desvelar los misterios del universo», concluyó el profesor Machida.
El trabajo ha sido publicado bajo el título ALMA Band 9 CO (6–5) Reveals a Warm Ring Structure Associated with the Embedded Protostar in the Cold Dense Core MC 27/L1521F en The Astrophysical Journal Letters (2026), con DOI: 10.3847/2041-8213/ae47ec.
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