Durante casi un siglo, los astrónomos han dependido de la llamada «escalera de distancias cósmicas» para medir la tasa de expansión del universo. El principio es simple: se calibran objetos cada vez más lejanos usando una cadena de métodos superpuestos, desde paralajes estelares hasta estrellas variables cefeidas, gigantes rojas y supernovas de tipo Ia. Cada peldaño de esa escalera depende del anterior.
La colaboración H0DN (H0 Distance Network) apostó por una arquitectura diferente. En lugar de una escalera, construyeron una red: un entramado de técnicas independientes que se interconectan en múltiples puntos, de modo que ningún método individual controla el resultado final. Este enfoque, concebido durante el taller «What’s under the H0od?» celebrado en el Instituto Internacional de Ciencias del Espacio (ISSI) de Berna en marzo de 2025, reunió a cerca de cuarenta especialistas del mundo entero, incluyendo grupos rivales que utilizan métodos similares o idénticos.
El número más preciso jamás obtenido
El resultado, publicado el 10 de abril de 2026 en Astronomy & Astrophysics, es contundente: H₀ = 73,50 ± 0,81 km/s/Mpc. Se trata de una precisión superior al 1 % — la más alta alcanzada jamás mediante mediciones directas del universo cercano.
Para poner esa cifra en contexto: las predicciones derivadas del fondo cósmico de microondas, el eco de luz del universo temprano, apuntan a un valor de aproximadamente 67,2 km/s/Mpc. La diferencia parece modesta en términos absolutos, pero es estadísticamente insalvable. No es ruido. No es imprecisión. Es una discrepancia real que el modelo cosmológico estándar, en su formulación actual, no puede explicar.
Descartando los errores sistemáticos
Una de las contribuciones más importantes de este trabajo es lo que no encontraron. Cuando los investigadores retiraron sistemáticamente técnicas individuales, conjuntos de datos o clases enteras de observaciones, el valor central de H₀ apenas se movió. En casi todas las variantes del análisis, el resultado permaneció cercano a 73,50. Solo al eliminar completamente las cefeidas el valor bajó de forma notable, hasta 72,51 km/s/Mpc — todavía lejos del 67,2 del universo temprano.
Esto es significativo: significa que la tensión de Hubble no puede explicarse como el artefacto de un único método defectuoso o una calibración errónea. La red de distancias, construida sobre múltiples anclas independientes, elimina esa escapatoria. Como concluyen los propios autores, si la tensión es real — y la evidencia acumulada sugiere que lo es — podría estar señalando física nueva más allá del modelo estándar de cosmología.
Contribución de NOIRLab y la infraestructura astronómica
El trabajo incorporó datos de algunos de los observatorios más importantes del mundo. Entre ellos, el Observatorio Interamericano Cerro Tololo y el Observatorio Nacional de Kitt Peak, ambos parte de NSF NOIRLab. El astrónomo John Blakeslee, del laboratorio NOIRLab, es miembro de la colaboración, lo que subraya el carácter verdaderamente global de este esfuerzo.
La publicación de los datos y parte de la metodología también tiene un valor estratégico a largo plazo: establece una plataforma extensible que podrá ser enriquecida con observaciones de los telescopios de próxima generación, incluidos aquellos capaces de medir distancias con precisión aún mayor en volúmenes cósmicos más amplios.
El universo no cuadra — y eso es emocionante
La tensión de Hubble lleva más de una década sin resolverse. Lo que ha cambiado con este resultado no es la brecha en sí, sino la solidez con que ahora puede afirmarse que es real. Ya no es posible refugiarse en la hipótesis cómoda del error sistemático. La cosmología enfrenta una pregunta genuinamente abierta: ¿por qué el universo se expande más rápido de lo que debería?
Las respuestas propuestas son variadas — energía oscura dinámica, modificaciones a la relatividad general, nueva física en el universo temprano — pero ninguna ha conseguido imponerse. Lo que sí es claro es que la medición más precisa jamás lograda de H₀ no nos acerca a una respuesta, sino que nos confirma que la pregunta es real. Y en ciencia, eso suele ser el primer paso hacia algo extraordinario.
© 2026 SKYCR.ORG | Homer Dávila Gutiérrez, FRAS. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa. Fuente original: H0DN Collaboration, Astronomy & Astrophysics, DOI: 10.1051/0004-6361/202557993.
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