Durante décadas, la búsqueda de vida en Marte se ha concentrado en su superficie: lechos de ríos secos, sedimentos de lagos antiguos, y trazas químicas de un pasado más húmedo. Pero la superficie marciana es un ambiente hostil: bombardeada por radiación, saturada de percloratos y demasiado fría para que el agua líquida persista. Si alguna vez surgió vida en Marte, lo más probable es que no se haya quedado ahí arriba.
Esa es exactamente la premisa detrás de Orpheus, una misión tipo hopper con despegue y aterrizaje vertical propuesta por Connor Bunn y Pascal Lee del Instituto SETI, presentada en la 57.ª Conferencia de Ciencias Lunares y Planetarias. Su objetivo es Cerberus Fossae, una región de Marte en Elysium Planitia que alberga algunos de los volcanes más jóvenes conocidos en todo el planeta — y potencialmente, las biosignaturas mejor conservadas de Marte.
Por qué Cerberus Fossae es el lugar más prometedor del planeta rojo
Cerberus Fossae no es una sola estructura. Es un sistema de fisuras, pozos y respiraderos de cuevas esculpidos por actividad volcánica y erosión eólica, extendido a través de una de las zonas tectónicamente más activas de Marte. Los flujos de lava en esta región son geológicamente jóvenes — algunos podrían haberse producido en los últimos miles de años. Esto significa que el subsuelo aquí ha tenido menos tiempo para enfriarse, y sustancias volátiles como el agua y otros gases podrían seguir circulando a través de la roca.
En el corazón de la zona objetivo se encuentra la Unidad de Manto de Cerberus Fossae, un depósito piroclástico masivo que representa el episodio eruptivo más activo jamás identificado en Marte. La erupción que lo generó ocurrió probablemente entre 46.000 y 222.000 años atrás — un parpadeo en términos geológicos.
Cerca de la cima de Cerberus Tholus 1, los investigadores han identificado una serie de cinco pozos y cuevas distintos. Los respiraderos volcánicos se consideran entre los mejores candidatos astrobiológicos del sistema solar: proporcionan calor sostenido y circulación que libera gases y volátiles mientras el volcán permanece activo. Son, en efecto, el equivalente marciano de las fuentes hidrotermales del fondo oceánico terrestre — entornos donde la vida en nuestro planeta prospera de forma completamente independiente de la luz solar.
Por qué ningún rover puede hacer este trabajo
El terreno de Cerberus Fossae no es navegable para un vehículo de ruedas convencional. Los pozos volcánicos, las paredes abruptas de las fisuras y los tragaluces de tubos de lava colapsados son físicamente inaccesibles para cualquier vehículo de superficie. Perseverance demostró que un sistema de despegue y aterrizaje vertical puede funcionar en Marte — su compañero Ingenuity completó el primer vuelo propulsado en otro planeta. Orpheus construye directamente sobre esa prueba de concepto, escalándola a un vehículo capaz de descender de forma controlada a entornos subterráneos que ningún instrumento ha entrado jamás.
La trayectoria de vuelo comenzaría en la Unidad de Manto de Cerberus Fossae, avanzaría al sureste hasta el cráter Zunl, atravesaría el Archipiélago de Cerberus — una cadena de pozos y montículos — y terminaría en Cerberus Tholus 1, donde el objetivo prioritario es el Respiradero 5: una estructura de aproximadamente 200 metros de ancho y 50 metros de profundidad, con una franja oscura que se extiende 400 metros cuesta arriba desde su borde y que los investigadores interpretan como evidencia de actividad volcánica o hidrotermal muy reciente.

Una carga científica diseñada para detectar vida
Orpheus llevaría una carga útil diseñada específicamente tanto para la investigación geológica como para el análisis astrobiológico. Los instrumentos incluirían una cámara de color omnidireccional, un espectrómetro de infrarrojo cercano, radar de penetración terrestre para mapear cavidades subterráneas y un detector de biosignaturas. Esta combinación permitiría caracterizar la mineralogía y la estructura térmica del ambiente del respiradero mientras se busca activamente evidencia química o morfológica de biología.
El argumento astrobiológico es directo: la única forma de realizar los análisis proteínicos y genéticos necesarios para confirmar vida es ir donde ésta podría existir actualmente — no donde un meteorito pudo haber depositado sus trazas hace miles de millones de años.
Una propuesta que señala hacia la próxima generación de exploración marciana
Orpheus no tiene aún vuelo confirmado ni financiamiento aprobado. Los desafíos que enfrenta Mars Sample Return han reconfigurado las prioridades planetarias de la NASA en el corto plazo, y ninguna misión astrobiológica de aterrizaje está actualmente aprobada. Pero los investigadores son explícitos sobre el propósito de este trabajo: estos documentos de planificación son exactamente el tipo de ideas preliminares que podrían servir como base para un descubrimiento que cambiaría la civilización.
La pregunta de si Marte alberga vida extante es una de las más trascendentales de la ciencia. Orpheus ofrece un camino concreto y técnicamente fundamentado para responderla — no arañando la superficie, sino yendo bajo tierra.
Fuente Connor Bunn y Pascal Lee, «Orpheus: A hopper mission to explore volcanic pittatures in Cerberus Fossae, a region of ongoing seismic activity and most recent volcanic eruption on Mars.» 57.ª Conferencia de Ciencias Lunares y Planetarias (2026).
© 2026 SKYCR.ORG | Homer Dávila Gutiérrez, FRAS. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa. Fuente original: 57th Lunar and Planetary Science Conference (2026).
Descubre más desde SKYCR.ORG: NASA, exploración espacial y noticias astronómicas
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



