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¿Qué ver en el cielo del 20 al 26 de abril de 2026?

Semana intensa en el cielo: máximo de las 🌠 Líridas la madrugada del 22, ♀️ Venus rozando las Pléyades el 23, 🌓 cuarto creciente el 24, la 🌙 ocultación de Régulo visible desde Costa Rica el 25 y el paso cercano del ☄️ cometa C/2025 R3 (PANSTARRS) el 26. Guía día por día con horarios locales y consejos para observar con binoculares, telescopio o a simple vista desde Costa Rica, América Latina y España.

La semana que se aproxima concentra, en apenas siete noches, varios de los fenómenos más atractivos del calendario astronómico de abril. Habrá máximo de la lluvia de Líridas, paso cercano de Venus sobre el cúmulo de las Pléyades, conjunción de la Luna con Júpiter, cuarto creciente lunar, ocultación de Régulo visible desde buena parte del continente americano y el acercamiento máximo a la Tierra del cometa C/2025 R3 (PANSTARRS). Una guía, día a día, pensada para observadores de Costa Rica, América Latina y España.

Panorama general de la semana

La Luna se encuentra en fase creciente. Viene de la luna nueva del 17 de abril y alcanzará el cuarto creciente el viernes 24 de abril a las 20:32 hora de Costa Rica (02:32 UT del 25). Esto implica cielos oscuros durante la segunda mitad de la noche y la madrugada a lo largo de casi toda la semana, una condición ideal para cazar meteoros y para sacar los telescopios en busca de cielo profundo.

En el cielo vespertino, mirando hacia el oeste-noroeste apenas cae el Sol, dominan dos luminarias imposibles de confundir. Venus, en Aries cruzando hacia Tauro, brilla con magnitud −3,8 y se mantiene sobre el horizonte poco más de una hora tras el ocaso. Júpiter, en Géminis y de magnitud −1,9, se ubica mucho más alto y aguanta visible hasta pasada la medianoche, acercándose cada noche a la estrella Wasat (δ Geminorum).

El cielo matutino está, en cambio, prácticamente vacío para observadores a simple vista. Mercurio, Marte, Saturno y Neptuno se amontonan muy bajos sobre el horizonte oriental poco antes del amanecer, con el ángulo de la eclíptica en contra y perdidos en el resplandor del crepúsculo, especialmente desde latitudes tropicales.

Día por día

Lunes 20 de abril — La Luna finita entre Venus y Júpiter

Apenas cae el Sol, una delgadísima Luna creciente (≈5% iluminada, tres días después de la luna nueva) aparece suspendida entre Venus y Júpiter al oeste-noroeste. Es una postal de tres astros alineados que se puede capturar incluso con la cámara de un teléfono si se dispara con tiempo de exposición manual. La ventana útil es corta, apenas unos 40 minutos tras el ocaso, antes de que Venus y la Luna desciendan bajo el horizonte.

Esa misma madrugada, muy bajo hacia el este, el cometa C/2025 R3 (PANSTARRS) se aproxima a su máximo brillo. Tras alcanzar el perihelio el 19 de abril, las estimaciones actuales lo sitúan entre magnitud 3,5 y 4,6, accesible con binoculares bajo cielo oscuro. Se localiza sobre la constelación de Pegaso, dentro del asterismo del Gran Cuadrado.

Martes 21 de abril — La Luna asciende hacia Júpiter

La Luna creciente, ahora iluminada cerca del 11%, continúa trepando cada noche por la eclíptica hacia Júpiter. Es una excelente noche para aprovechar la oscuridad posterior a las 21:00 y trabajar objetos de cielo profundo en el oeste antes de que la Luna crezca: el cúmulo abierto M35 en Géminis y el Pesebre (M44) en Cáncer están bien colocados para binoculares y telescopios pequeños.

Miércoles 22 de abril — Máximo de las Líridas y conjunción Luna-Júpiter

Es la noche fuerte de la semana. El máximo de la lluvia de Líridas se espera alrededor de las 19:15 UT del 22 de abril (13:15 hora de Costa Rica), de modo que las dos ventanas útiles son la madrugada del 22 y la madrugada del 23. El radiante, situado junto a la estrella Vega en la constelación de Lyra, se eleva sobre el horizonte tras la medianoche y culmina hacia el amanecer.

Desde Costa Rica y otras latitudes tropicales, con Lyra a una declinación de +34°, el radiante se queda a altura moderada hacia el norte-noreste, por lo que los conteos serán también moderados — del orden de 10 a 15 meteoros por hora bajo cielo rural oscuro, con posibilidad de bólidos brillantes, una de las señas de identidad de esta lluvia. Desde España y el sur de Estados Unidos el rendimiento es algo mayor, y desde el hemisferio sur el espectáculo es claramente más pobre porque el radiante apenas asoma.

La buena noticia: la Luna creciente del 22 se pone antes de la medianoche, dejando el cielo completamente oscuro durante la ventana óptima, entre las 02:00 y las 05:00 de la madrugada en hora local. Para observarlas basta acostarse boca arriba sobre una manta, dejar 20 minutos para adaptación a la oscuridad y mirar hacia cualquier zona del cielo. Las Líridas provienen del cometa de período largo C/1861 G1 Thatcher y son una de las lluvias más antiguas registradas, con observaciones chinas que se remontan al año 687 a. C.

Rozando la medianoche del 22, el cielo regala un segundo espectáculo: la Luna creciente (≈37% iluminada) pasa a unos 2,7° al norte de Júpiter, formando una conjunción fotogénica muy baja hacia el oeste.

Jueves 23 de abril — Venus sobre las Pléyades

Uno de los encuentros más bellos del mes. Venus transita muy cerca del cúmulo abierto de las Pléyades (M45) en Tauro. Con binoculares 10×50, ambos objetos entran cómodamente en el mismo campo: un cúmulo estelar joven, azul y envuelto en polvo interestelar, con Venus al lado como un faro blanco intenso. La escena pide cámara montada sobre trípode, un teleobjetivo corto y entre uno y tres segundos de exposición a ISO 800-1600. Desde los centros urbanos es perfectamente accesible.

Viernes 24 de abril — Cuarto creciente

La Luna alcanza la fase de cuarto creciente a las 20:32 hora de Costa Rica. A partir de esta noche ilumina el cielo hasta pasada la medianoche y entra en una etapa ideal para observación telescópica de la línea del terminador, donde cráteres como Copérnico, Clavius y el Mare Imbrium se ven con relieve espectacular.

Sábado 25 de abril — Ocultación de Régulo

La Luna gibosa creciente (alrededor del 70% iluminada) ocultará a Régulo (α Leonis, magnitud 1,4), la estrella más brillante del corazón del León, para observadores de Costa Rica, el resto de Centroamérica, el Caribe, el este de Estados Unidos, Colombia, Venezuela y el este de Sudamérica. Los tiempos estimados para Costa Rica (UTC−6) son:

  • Desaparición tras el limbo oscuro: aproximadamente a las 5:16 p. m., aún durante el crepúsculo. A simple vista será imposible por la luz del día, pero un telescopio pequeño puede captar la extinción súbita de la estrella al borde del disco lunar.
  • Conjunción: alrededor de las 7:18 p. m.
  • Reaparición desde el limbo iluminado: cerca de las 9:38 p. m., con la Luna alta hacia el sur. Este es el momento más accesible y espectacular: Régulo, invisible tras el disco lunar, reaparece bruscamente al borde brillante, como si se encendiera una estrella.

Cualquier telescopio de entre 80 y 150 mm de apertura es suficiente; con binoculares estables también puede apreciarse, aunque el resplandor lunar exigirá atención. Vale la pena sincronizar el cronómetro con un reloj calibrado por GPS y no pestañear en el instante preciso.

Domingo 26 de abril — El cometa PANSTARRS a distancia mínima

El cometa C/2025 R3 (PANSTARRS) alcanza su mínima distancia a la Tierra, 0,49 UA (unos 73 millones de kilómetros). La Luna, ya un 80% iluminada y situada muy cerca de Régulo, domina el cielo nocturno, por lo que el cometa requerirá paciencia, un sitio con horizonte oriental despejado y binoculares. Desde Costa Rica y el resto del cinturón tropical, la mejor oportunidad es 45 minutos antes del amanecer, mirando bajo al este.

Recomendaciones para observar

Para las Líridas, el protocolo es simple: alejarse de luces urbanas, tumbarse boca arriba, dejar 20 minutos de adaptación a la oscuridad y abarcar la mayor porción de cielo posible. Una manta, agua y abrigo son aliados imprescindibles en las madrugadas de montaña.

Para la ocultación de Régulo, basta un telescopio modesto. Conviene apuntarlo desde antes del ocaso para localizar la Luna en cielo claro, enfocar la Luna nítidamente y esperar a la reaparición con el ocular de menor aumento útil, pasando a mayor aumento solo en los últimos minutos.

Para la conjunción de Venus con las Pléyades, cualquier binocular 7×50 o 10×50 ofrece la vista más atractiva. Y para Júpiter, un pequeño telescopio de 60-80 mm basta para distinguir sus cuatro lunas galileanas y, con algo más de apertura, las bandas ecuatoriales del planeta.

Cielos despejados a todas y todos.

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Homer Dávila
Homer Dávilahttps://skycr.org/homer-davila
Editor en SKYCR. Astrofísico. Dinámica solar, astronomía, radioastronomía, cosmología y ciencia planetaria. Miembro de la International Meteor Organization.
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