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Hubble cronometra los filamentos de la Nebulosa del Cangrejo: viajan a 5,5 millones de km/h

🦀💥🔭 El Telescopio Espacial Hubble vuelve a apuntar a la Nebulosa del Cangrejo 25 años después y mide directamente la velocidad de sus filamentos: 5,5 millones de km/h. La comparación entre las imágenes de 1999 y 2024 revela cambios de temperatura, densidad y composición química, y confirma que la expansión no la impulsa la onda de choque original, sino el púlsar central mediante radiación sincrotrón. Un cuarto de siglo de evolución cósmica en imágenes.

Veinticinco años después de su primera mirada profunda a la Nebulosa del Cangrejo (M1), el Telescopio Espacial Hubble ha vuelto a apuntar a este icónico remanente de supernova para medir, con una precisión sin precedentes, cómo se sigue expandiendo. El resultado, divulgado por NASA y ESA, es un cronometraje directo de los filamentos del remanente: se desplazan hacia el exterior a unos 5,5 millones de kilómetros por hora (3,4 millones de mph).

La nueva imagen, comparada con la histórica observación de 1999 (reprocesada para hacer la comparación más justa), constituye uno de los registros temporales más detallados jamás obtenidos de un remanente de supernova en luz visible.

El eco de SN 1054, casi un milenio después

La Nebulosa del Cangrejo es el resultado de SN 1054, la supernova histórica registrada por astrónomos chinos y árabes en el año 1054 d.C., visible incluso de día durante varias semanas. Hoy, su remanente se encuentra a 6.500 años luz de la Tierra, en la constelación de Tauro, y continúa evolucionando ante nuestros ojos.

Esta imagen de la Nebulosa del Cangrejo, capturada por el Telescopio Espacial Hubble de la NASA, junto con observaciones previas del mismo y de otros telescopios, permite a los astrónomos estudiar cómo se expande y evoluciona el remanente de la supernova con el tiempo. Crédito: NASA, ESA, STScI, William Blair (JHU); Procesamiento de imagen: Joseph DePasquale (STScI).

Edwin Hubble fue quien por primera vez vinculó esta nebulosa a aquella explosión documentada hace casi un milenio. Que el telescopio que lleva su nombre haya regresado a observarla un cuarto de siglo después de su primera campaña representa un cierre poético y, sobre todo, un salto científico real.

Lo que cambió en 25 años

A simple vista las dos imágenes (1999 vs. 2024) parecen casi idénticas, pero la fotometría diferencial cuenta otra historia. El equipo, encabezado por William Blair (Universidad Johns Hopkins), midió que los filamentos periféricos se han desplazado más que los centrales, y que su movimiento es traslacional, no de estiramiento: la nebulosa no se infla uniformemente, sino que sus estructuras se mueven en bloque hacia afuera.

Este comportamiento es la firma observacional de una nebulosa de viento de púlsar. La expansión no está impulsada por las ondas de choque de la explosión original (como ocurre en la mayoría de remanentes de supernova), sino por el púlsar central del Cangrejo, cuyo intenso campo magnético acelera partículas cargadas mediante radiación sincrotrón, alimentando continuamente al remanente.

Las variaciones cromáticas entre las dos épocas revelan, además, cambios en temperatura, densidad y composición química del gas. La resolución superior aportada por la Wide Field Camera 3 (WFC3) —instalada en la última misión tripulada de servicio al Hubble en 2009— permite capturar detalles imposibles para la cámara WFPC2 que tomó las imágenes originales.

Filamentos sin sombra: pistas sobre la geometría 3D

Un resultado contraintuitivo del nuevo análisis: algunos de los filamentos más brillantes no proyectan sombras, lo que indica que se encuentran en la cara más alejada de la nebulosa. Combinada con la dirección y magnitud del desplazamiento medido, esta información permite a los astrónomos reconstruir la geometría tridimensional del remanente, transformando una imagen plana en un mapa volumétrico real de la materia eyectada.

Hubble en sinergia con JWST y el cielo multilongitud de onda

El verdadero valor de esta nueva campaña está aún por explotarse. Los datos del Hubble pueden cruzarse con observaciones del Telescopio Espacial James Webb, que publicó su vista infrarroja del Cangrejo en 2024, y con datos en rayos X, radio y otras bandas. Esta sinergia multilongitud de onda es la que permitirá reconstruir un cuadro completo del remanente: dónde está el material frío, dónde domina el plasma sincrotrón, cómo interactúa el viento del púlsar con el gas eyectado.

Como destacó el equipo científico, el cielo nocturno tiende a percibirse como inmutable, pero objetos como el Cangrejo demuestran lo contrario: con suficiente tiempo de observación —y un instrumento como Hubble que lleve décadas operando— el universo se mueve, y podemos verlo moverse.

© 2026 SKYCR.ORG | Homer Dávila Gutiérrez, FRAS. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa. Fuente original: NASA / ESA / STScI; ESA/Hubble news release heic2607.


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