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Qué ver en el cielo del 18 al 24 de mayo de 2026

Del 18 al 24 de mayo de 2026, la Luna creciente realiza un recorrido vespertino junto a Venus, Júpiter, el cúmulo del Pesebre y Regulus, culminando con el primer cuarto y un acercamiento estrechísimo a la estrella más brillante de Leo. Una semana ideal para iniciarse en la observación del cielo desde Costa Rica.

La semana del 18 al 24 de mayo de 2026 ofrece una de las secuencias vespertinas más atractivas del año desde Costa Rica. Tras la Luna nueva del 16 de mayo, nuestro satélite reaparece como una delicada hoz creciente sobre el horizonte occidental y, noche tras noche, va desfilando junto a los dos planetas más brillantes del cielo: Venus y Júpiter. La semana cierra con el primer cuarto lunar y un acercamiento muy estrecho a Regulus, el corazón de Leo. Las primeras noches, además, conservan oscuridad suficiente para observar el núcleo de la Vía Láctea antes de que la luz lunar comience a interferir.

Lunes 18 de mayo: la Luna creciente abraza a Venus

La protagonista absoluta del lunes es la conjunción entre la Luna y Venus en el ocaso. Apenas el Sol se oculte por el oeste, alrededor de las 6:00 p.m. hora de Costa Rica, una finísima Luna creciente de apenas dos días, con un 5 por ciento de iluminación, aparecerá a poco más de 2 grados al norte de Venus en la constelación de Tauro. Venus brillará como el objeto más luminoso del cielo nocturno, con magnitud aproximada de −3,9, y la hoz lunar servirá de guía natural para localizarlo. El par permanecerá visible durante más de dos horas tras la puesta del Sol, lo que da margen sobrado para fotografiarlo y para apreciar la luz cenicienta, el sutil resplandor gris que ilumina la cara nocturna de la Luna gracias a la luz que rebota desde la Tierra. NASA ScienceNational Geographic

Martes 19 de mayo: la Luna se sitúa entre Venus y Júpiter

El martes la geometría se vuelve aún más fotogénica. La Luna ha avanzado en su órbita y ahora se ubica suspendida entre Venus, más bajo y hacia el oeste, y Júpiter, más alto y hacia el este, sobre la constelación de Géminis. Los tres cuerpos trazan claramente la línea de la eclíptica, el plano del Sistema Solar proyectado sobre la bóveda celeste. Venus se ha desplazado al interior de Géminis, donde se reúne con Júpiter, que brilla en magnitud −1,9 cerca de las cabezas de los Gemelos, mientras la Luna queda colgando entre ambos. Es una oportunidad pedagógica notable para mostrar a quienes observan por primera vez cómo la Luna y los planetas se mueven siempre por una franja estrecha del cielo. Astronomy.com

Miércoles 20 de mayo: la Luna cerca de Júpiter, Cástor y Pólux

El miércoles la Luna sigue alejándose de Venus y se aproxima a Júpiter. Pasa apenas 3 grados al norte del gigante gaseoso, y en el cielo vespertino aparece desplazada hacia Cáncer, a poco más de 7 grados al este de Júpiter. Cerca de ese trío se encuentran Cástor y Pólux, las dos estrellas más brillantes de Géminis. Pólux, de magnitud 1,1 y tonalidad amarillo anaranjada, contrasta con el blanco azulado de Cástor, un sistema múltiple de seis estrellas. Con binoculares y un cielo despejado, esta zona ofrece una composición rica para fotografías de campo amplio. Astronomy.com

Jueves 21 de mayo: la Luna roza el cúmulo del Pesebre

El jueves la Luna creciente, ya con cerca del 30 por ciento de iluminación, entra de lleno en Cáncer y se acerca al cúmulo abierto M44, conocido como el Pesebre o Beehive. La separación entre la Luna y el cúmulo será de aproximadamente 1 grado, equivalente a dos diámetros lunares. M44 es uno de los cúmulos abiertos más antiguos catalogados, con una edad estimada de 600 a 700 millones de años, y desde un cielo razonablemente oscuro puede percibirse a simple vista como una mancha tenue. Con binoculares se resuelve en decenas de estrellas. Recomiendo desviar un poco la mirada de la Luna para que el contraste no oculte el cúmulo. Star Walk

Viernes 22 de mayo: Urano en conjunción con el Sol

El viernes ocurre un evento que no se observa, pero que es importante explicar a la audiencia. Urano entra en conjunción con el Sol en la constelación de Tauro, lo que significa que el planeta se encuentra detrás de nuestra estrella desde nuestra perspectiva y queda invisible durante varias semanas. Es el momento más alejado del año entre la Tierra y Urano, y marca el inicio del nuevo ciclo de visibilidad: el planeta reaparecerá poco a poco en el cielo matutino durante los meses siguientes. Mientras tanto, la Luna continúa engordando y se acerca al primer cuarto. High Point Scientific

Sábado 23 de mayo: primer cuarto lunar junto a Regulus

El sábado entrega el momento más espectacular de la semana. La Luna alcanza su fase de cuarto creciente, y con aproximadamente un 48 por ciento de su disco iluminado pasa muy cerca de Regulus, la estrella más brillante de Leo, con una separación angular mínima de apenas 0 grados 20 minutos. Para observadores ubicados en África austral, Mozambique, Madagascar y Zimbabue se producirá una ocultación lunar de Regulus, fenómeno en el que la Luna pasa físicamente por delante de la estrella y la oculta durante varios minutos. Desde Costa Rica no veremos la ocultación, pero sí disfrutaremos de una conjunción extremadamente estrecha que será fotogénica incluso con un teléfono móvil. Regulus es una estrella subgigante de tipo espectral B7, situada a unos 79 años luz, y forma parte de un sistema cuádruple. Star WalkStar Walk

Domingo 24 de mayo: Júpiter inicia su acercamiento a Pólux

El domingo abre una secuencia que se extenderá durante las siguientes semanas. Entre el 24 de mayo y el 2 de junio, Júpiter y Pólux estarán en su mayor cercanía aparente, separados por unos 6,3 grados en Géminis. No es una conjunción estrecha en términos estrictos, pero sí una oportunidad excelente para comparar el brillo y el color de un planeta gigante con el de una gigante naranja evolucionada. Pólux, además, es la estrella más cercana a la Tierra que alberga al menos un exoplaneta confirmado, Pollux b, descubierto en 2006. High Point Scientific

El cielo profundo durante esta semana

Aunque la Luna creciente irá ganando presencia noche tras noche, las primeras horas de la madrugada del 18 al 20 de mayo todavía ofrecen condiciones aceptables para observar objetos de cielo profundo. El núcleo de la Vía Láctea se eleva sobre el horizonte oriental alrededor de las 11 de la noche y permanece visible hasta el amanecer, y bajo cielos verdaderamente oscuros constituye uno de los espectáculos astronómicos más impresionantes de la temporada. Desde sitios oscuros costarricenses como las faldas altas del Irazú, el Cerro Buena Vista o zonas rurales de Guanacaste, la banda lechosa del centro galáctico se distingue con claridad. Es también un momento favorable para la galaxia del Sombrero, M104, en Virgo, y la galaxia del Remolino, M51, cerca del Carro de la Osa Mayor. National Geographic

Planetas en el cielo matutino

Mientras la atención vespertina se concentra en Venus y Júpiter, el cielo del amanecer guarda dos visitantes que comienzan a recuperar visibilidad. Saturno aparece bajo en el crepúsculo oriental antes del amanecer, y Marte, todavía muy próximo al resplandor solar, asoma aún más bajo. A medida que avanza mayo, Saturno se separa de Marte y este último gana altura lentamente. Para localizarlos será imprescindible un horizonte oriental despejado y observar entre 45 y 30 minutos antes de la salida del Sol. EarthSky

Consejos de observación desde Costa Rica

Para aprovechar al máximo esta semana recomiendo elegir un sitio con horizonte occidental libre de obstáculos, ya que los eventos vespertinos del 18 al 21 de mayo ocurren a baja altura sobre el horizonte. La hora dorada va desde los 30 minutos posteriores al ocaso hasta aproximadamente las 8:30 p.m. hora local. Unos binoculares 7×50 o 10×50 son suficientes para apreciar las lunas galileanas alrededor de Júpiter, la fase iluminada de Venus, las estrellas del Pesebre y el contraste de color entre Cástor y Pólux. Para fotografía, un trípode estable y una cámara con control manual capturarán sin problema las conjunciones lunares, especialmente la del 18 y 19 de mayo. Quienes asistan a una Telescopiada o cualquier salida de campo deben recordar abrigarse: las noches en zonas altas de Costa Rica caen rápidamente por debajo de los 10 grados centígrados, incluso en mayo.

La semana, en conjunto, condensa en siete noches un recorrido por la mecánica celeste fundamental: el movimiento sinódico de la Luna, la dinámica planetaria a lo largo de la eclíptica, los ciclos de conjunción y oposición y el cielo profundo de primavera. Es, sin exagerar, una semana ideal para volver a mirar hacia arriba.

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