El gran titular de la semana está al final: el domingo 31 de mayo a las 8:55 de la mañana hora de Costa Rica, la Luna alcanza su fase llena en lo que el calendario gregoriano llama una Luna Azul, la segunda Luna llena dentro del mismo mes calendario, ya que la primera ocurrió el 1 de mayo. Pero esta no es cualquier Luna llena: será también una micro Luna, la más pequeña de todo 2026, porque coincide muy cerca del apogeo, el punto más alejado de la Tierra en su órbita. No se confunda con el nombre, no se verá azulada, es una convención cultural, no un fenómeno óptico.
Desde varias noches antes el brillo lunar irá creciendo de forma agresiva. El lunes 25 amanecemos con la Luna en fase gibosa creciente al 73 % de iluminación, y para la noche del viernes 29 ya estaremos al 98 %. Esto significa que entre el 27 y el 31, el cielo profundo, las galaxias tenues y los cúmulos débiles quedan prácticamente borrados por el resplandor lunar. Le recomiendo, mi señor, dedicar esos días a la observación de Luna, planetas brillantes y estrellas dobles, no a objetos de cielo profundo.
Venus y Júpiter, el duelo brillante del oeste
El espectáculo planetario de la semana ocurre apenas se pone el Sol, mirando hacia el oeste-noroeste. Venus brilla como un faro a magnitud −3.9, visible cuando el cielo aún está azul, unos 30 minutos después del ocaso. A su izquierda superior verá a Júpiter, en magnitud −1.8, claramente más tenue pero inconfundible. Ambos planetas se encuentran sobre Géminis, y la distancia entre los dos se va cerrando cada noche camino a una conjunción espectacular el 9 de junio.
Para que se haga una idea concreta, mi señor: el lunes 25 los separan unos 10°, y para la noche del 31 ya estarán a aproximadamente 8°, equivalente al ancho aproximado de un puño cerrado con el brazo extendido. Venus se mueve casi diez veces más rápido que Júpiter contra el fondo estelar, así que es Venus quien está cazando al gigante.
Un detalle que me encanta para los telescopios de las Telescopiadas: el jueves 28, Júpiter pasa muy cerca de Pollux, una de las dos estrellas gemelas de Géminis, a apenas 6.3° debajo. Es una excelente referencia para identificar la constelación a simple vista. Con telescopio verá las cuatro lunas galileanas de Júpiter, y en Venus podrá apreciar su fase gibosa que ronda el 81 %, con un disco de unos 13 segundos de arco.
Mercurio reaparece al atardecer
Después de su conjunción superior del 14 de mayo, Mercurio reaparece como objeto vespertino y se vuelve observable justo durante esta semana. El lunes 25 lo encontrará apenas a 6° sobre el horizonte oeste 30 minutos después de la puesta del Sol, brillando a magnitud −1.1. Para el sábado 30 ya alcanzará casi 10° de altura, aunque habrá bajado algo en brillo, a magnitud −0.6.
Para Costa Rica, con nuestra eclíptica casi perpendicular al horizonte por estar cerca del ecuador, Mercurio se observa relativamente bien. Necesita horizonte oeste despejado, sin árboles ni edificios bajos. Si traza una línea desde Venus hacia el horizonte, lo va a encontrar bastante más abajo. Es un buen reto para el ojo entrenado y para fotografía de paisaje astronómico al crepúsculo.
La Luna en recorrido por las constelaciones del sur
Sigamos paso a paso el rumbo de la Luna, porque para mí es una de las mejores guías para identificar estrellas brillantes. Las noches del 25 y 26 la Luna pasa cerca de Spica, la estrella alfa de Virgo, de magnitud 1.0 y de tonalidad azul-blanca. El 27 cruza hacia Libra. El 28 y 29 se acerca al cuadrante de Escorpio, y la noche del 30 ya estará cerca de Antares, el corazón rojo de Escorpio, de magnitud 1.0 y con ese inconfundible tono anaranjado por ser una supergigante roja. Una hermosa pareja para fotografiar con teleobjetivo.
Constelaciones que mandan ahora desde Costa Rica
Cuando termina el crepúsculo, mire hacia el norte y verá la Osa Mayor en lo alto. Desde ahí, siguiendo el arco del cabo del cucharón hacia el sur, llega a Arcturus, la estrella anaranjada más brillante del hemisferio norte celeste y la cuarta más brillante del cielo, alfa de Boyero a magnitud −0.05. Continúe el arco y llega a Spica, en Virgo. Ese viejo truco mnemotécnico, “arco a Arcturus, recta a Spica”, sigue siendo el mejor punto de entrada para reconocer la primavera boreal.
Hacia el sur, Centauro y la Cruz del Sur cruzan el meridiano en las primeras horas de la noche. Aproveche, mi señor, que desde el Volcán Irazú a 3.432 metros la Cruz del Sur se ve con una claridad que la mayoría del hemisferio norte jamás tendrá. Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano al nuestro, se exhibe en todo su esplendor.
Y después de la medianoche, ya entrando en la madrugada, comienza a salir el corazón galáctico. Escorpio y Sagitario asoman por el sureste, y con ellos el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Esta semana, sin embargo, la Luna casi llena va a opacar bastante esa visión. Toque guardar la Vía Láctea para la próxima Luna nueva del 14 de junio.
Hacia el amanecer: Marte y Saturno en penumbra
En el cielo de la madrugada, Saturno y Marte continúan asomándose por el este antes del amanecer, pero ambos están todavía bajos, sumidos en la luz del crepúsculo matutino. Marte sale apenas unos 75 minutos antes del Sol y está difícil de cazar por el ángulo bajo. Saturno se va separando de Marte poco a poco. No es la mejor semana para ellos, pero vale la pena ir entrenando el ojo porque a partir de julio Saturno será protagonista del cielo nocturno costarricense.
Consejos prácticos para esta semana
Para los días dominados por la Luna brillante, lleve siempre filtro lunar si va a observar con telescopio, porque la luz sin filtrar puede ser molesta para la pupila. Si va a salir con cámara, los crepúsculos del 25 al 31 son ideales para fotografiar la triple alineación de Mercurio, Venus y Júpiter en el oeste, idealmente con foreground del paisaje costarricense.
Y si me lo permite el dato final, mi señor: la próxima Luna nueva cae el domingo 14 de junio. Ese es el momento para programar observación de cielo profundo, fotografía de la Vía Láctea y caza de objetos Messier estivales. Hasta entonces, disfrutemos esta semana de Luna brillante, planetas vespertinos y constelaciones que cuentan la historia de la primavera boreal cediendo el cielo al verano.
Que tengan cielos despejados.
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