El equipo de los DESI Legacy Imaging Surveys acaba de publicar el mapa bidimensional más grande jamás hecho del universo. Con 5,6 billones de píxeles y casi 4.000 millones de objetos catalogados, cubre alrededor del 75 % del cielo y, además, es de acceso público. Es el fruto de trece años de trabajo y la base sobre la que se construirá el mayor mapa tridimensional del cosmos, con el que se estudiará la energía oscura.
Un retrato colosal del cielo
Las cifras impresionan. El mapa reúne casi 4.000 millones de objetos celestes: estrellas, galaxias, cuásares, agujeros negros, asteroides, supernovas e incluso lentes gravitacionales. Cubre cerca del 75 % del cielo en luz visible e infrarrojo cercano, lo que ofrece una vista profunda del universo extragaláctico, más allá del polvo y las estrellas de nuestra propia Vía Láctea. Para lograrlo se combinaron 263.407 exposiciones de tres sondeos terrestres: el DECam Legacy Survey, con la cámara de 570 megapíxeles instalada en el telescopio Blanco de 4 metros en Cerro Tololo (Chile); el Mayall z-band Legacy Survey, en el telescopio Mayall de 4 metros de Kitt Peak; y el Beijing-Arizona Sky Survey, en Arizona. A ello se sumaron datos infrarrojos del satélite WISE de la NASA. Más de 160 científicos participaron en la toma de datos, y un equipo de 20 preparó esta entrega final.
De una foto plana a un universo en 3D
Conviene entender qué es este producto. Se trata de un mapa «2D», es decir, una fotografía profunda del cielo que registra dónde está cada objeto y qué tan brillante es. Su verdadero valor está en lo que hace posible después: al catalogar posiciones y brillos, permite al instrumento DESI seleccionar blancos y tomar sus espectros para medir sus distancias mediante el corrimiento al rojo, transformando la imagen plana en el mayor mapa tridimensional de alta resolución del cosmos. Los sondeos previos ya habían cartografiado más de 47 millones de galaxias y cuásares hasta 11.000 millones de años luz.

Para qué: la sombra de la energía oscura
La misión de DESI es trazar cómo se han agrupado las galaxias en distintas épocas y, a partir de ese patrón, acotar el efecto de la energía oscura, la aún inexplicada influencia que impulsa la expansión acelerada del universo. Vale la pena ser precisos: «energía oscura» es el nombre que damos a esa aceleración observada, no una sustancia plenamente comprendida, y cartografiar la estructura cósmica a lo largo del tiempo es justamente la vía con la que los astrónomos esperan desentrañar su comportamiento. El mapa 3D que este atlas plano hace posible es una herramienta central en ese esfuerzo.
Un cielo para todos
Más allá de la ciencia, el mapa es público. Cualquiera puede recorrerlo a través del Legacy Survey Sky Viewer, acercándose desde galaxias espirales cercanas hasta objetos débiles y remotos. Más de 1.800 estudios ya han utilizado datos de estos sondeos, y se espera que este siga siendo el mapa 2D más completo del universo durante años. Como resumió uno de los responsables del proyecto, el cielo es de todos; y ahora, casi literalmente, cuatro mil millones de pedazos de él están a un clic de distancia.
© 2026 Homer Dávila Gutiérrez, FRAS — SKYCR.ORG. Todos los derechos reservados. Fuente: NSF NOIRLab / DESI Legacy Imaging Surveys — Data Release 11 (2026), Legacy Survey Sky Viewer. Crédito de imagen: NSF NOIRLab/DOE/DESI Legacy Imaging Surveys.
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