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sábado, septiembre 30, 2023
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Webb detectó por primera vez una molécula de carbono del origen de la vida

El estudio no halló rastro alguno de al menos uno de los más de 5 mil dioses terrestres a los cuales se le atribuye la creación de todo, incluida la vida.

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Un equipo de científicos internacionales ha utilizado el telescopio espacial James Webb de la NASA para detectar un nuevo compuesto de carbono en el espacio por primera vez. Conocida como catión metilo (CH3+), la molécula es importante porque ayuda a la formación de moléculas más complejas a base de carbono. Se detectó catión metilo en un sistema estelar joven, con un disco protoplanetario, conocido como d203-506, que se encuentra a unos 1.350 años luz de distancia en la Nebulosa de Orión.

Estas imágenes de Webb muestran una parte de la Nebulosa de Orión conocida como la Barra de Orión. La imagen más grande, a la izquierda, es del instrumento NIRCam (Cámara de infrarrojo cercano) de Webb. En la parte superior derecha, el telescopio se enfoca en un área más pequeña utilizando el MIRI (Instrumento de infrarrojo medio) de Webb. En el mismo centro del área MIRI hay un sistema estelar joven con un disco protoplanetario llamado d203-506. El menú desplegable en la parte inferior derecha muestra una imagen combinada de NIRCam y MIRI de este sistema joven. Crédito: ESA/Webb, NASA, CSA, M. Zamani (ESA/Webb) y el equipo PDRs4All ERS

Los compuestos de carbono forman los cimientos de toda la vida conocida y, como tales, son particularmente interesantes para los científicos que trabajan para comprender cómo se desarrolló la vida en la Tierra y cómo podría desarrollarse potencialmente en otras partes de nuestro universo. El estudio de la química orgánica interestelar (que contiene carbono), que Webb está abriendo de nuevas maneras, es un área de gran fascinación para muchos astrónomos.

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This video features NIRCam’s view of the Orion Bar region studied by the team of astronomers. Bathed in harsh ultraviolet light from the stars of the Trapezium Cluster, it is an area of intense activity, with star formation and active astrochemistry. This made it a perfect place to study the exact impact that ultraviolet radiation has on the molecular makeup of the discs of gas and dust that surround new stars. The radiation erodes the nebula’s gas and dust in a process known as photoevaporation; this creates the rich tapestry of cavities and filaments that fill the view. The radiation also ionises the molecules, causing them to emit light — not only does this create a beautiful vista, it also allows astronomers to study the molecules using the spectrum of their emitted light obtained with Webb’s MIRI and NIRSpec instruments. The two very large, bright stars are two of the three stars in the θ² Orionis system — the Trapezium Cluster is also known as θ¹ Orionis. The brightest star here, θ² Orionis A, is surrounded by particularly bright and red puffs of dust, which are reflecting the star’s light towards Earth. Its great brightness — it is visible with the naked eye — is due to the fact that θ² Orionis A is itself a ternary system made of three closely bound bright stars. Credit: ESA/Webb, NASA, CSA, M. Zamani (ESA/Webb), N. Bartmann (ESA/Webb), O. Berné and the PDRs4All ERS Team, Music: Stellardrone – Twilight

Las capacidades únicas de Webb lo convirtieron en un observatorio ideal para buscar esta molécula crucial. La exquisita resolución espacial y espectral de Webb, así como su sensibilidad, contribuyeron al éxito del equipo. En particular, la detección de Webb de una serie de líneas de emisión clave de CH3+ consolidó el descubrimiento.

This image taken by Webb’s NIRCam (Near-Infrared Camera) shows a part of the Orion Nebula known as the Orion Bar. It is a region where energetic ultraviolet light from the Trapezium Cluster—located off the upper-left corner—interacts with dense molecular clouds. The energy of the stellar radiation is slowly eroding the Orion Bar, and this has a profound effect on the molecules and chemistry in the protoplanetary disks that have formed around newborn stars here. Credit: ESA/Webb, NASA, CSA, M. Zamani (ESA/Webb), and the PDRs4All ERS Team
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“Esta detección no solo valida la increíble sensibilidad de Webb, sino que también confirma la importancia central postulada de CH3+ en la química interestelar”, dijo Marie-Aline Martin-Drumel de la Universidad de Paris-Saclay en Francia, miembro del equipo científico. Si bien la estrella en d203-506 es una pequeña enana roja, el sistema es bombardeado por una fuerte luz ultravioleta (UV) proveniente de estrellas calientes, jóvenes y masivas cercanas. Los científicos creen que la mayoría de los discos de formación de planetas pasan por un período de radiación UV tan intensa, ya que las estrellas tienden a formarse en grupos que a menudo incluyen estrellas masivas productoras de UV.

Esta imagen del MIRI (Instrumento de infrarrojo medio) de Webb muestra una pequeña región de la Nebulosa de Orión. En el centro de esta vista hay un sistema estelar joven con un disco protoplanetario llamado d203-506. Un equipo internacional de astrónomos detectó una nueva molécula de carbono conocida como catión metilo por primera vez en d203-506. Crédito: ESA/Webb, NASA, CSA, M. Zamani (ESA/Webb) y el equipo PDRs4All ERS


Por lo general, se espera que la radiación ultravioleta destruya moléculas orgánicas complejas, en cuyo caso el descubrimiento de CH3+ podría parecer una sorpresa. Sin embargo, el equipo predice que la radiación UV en realidad podría proporcionar la fuente de energía necesaria para que se forme CH3+ en primer lugar. Una vez formado, promueve reacciones químicas adicionales para construir moléculas de carbono más complejas.

En términos generales, el equipo señala que las moléculas que ven en d203-506 son bastante diferentes de los discos protoplanetarios típicos. En particular, no pudieron detectar ningún signo de agua.
Estos hallazgos, que son del programa PDRs4ALL Early Release Science, se han publicado en la revista Nature.

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“Esto muestra claramente que la radiación ultravioleta puede cambiar por completo la química de un disco protoplanetario. En realidad, podría desempeñar un papel fundamental en las primeras etapas químicas de los orígenes de la vida”, explicó Olivier Berné, del Centro Nacional Francés de Investigación Científica en Toulouse, autor principal del estudio.

Con información de Nature

SourceSKYCR.ORG
Skycr_editor
Skycr_editorhttps://hdavila.com/
Homer Dávila. Máster en geología. Miembro de la International Meteor Organization. Astronomía, radioastronomía, cosmología y ciencia planetaria.
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