IniciosolarLocalizan el motor magnético del Sol a 200.000 kilómetros bajo su superficie

Localizan el motor magnético del Sol a 200.000 kilómetros bajo su superficie

🌞⚡ ¡Encontraron la sala de máquinas del Sol! Físicos del NJIT localizaron el origen del motor magnético solar a 200.000 kilómetros bajo la superficie, en una delgada capa llamada tacoclina. Usando casi 30 años de datos de oscilaciones solares, demostraron que ahí es donde se genera el poderoso dínamo que controla las manchas solares, las llamaradas y el clima espacial que nos afecta en la Tierra. 🔭☀️ Lee el nuevo artículo en SKYCR.ORG

☀️ Cada once años el Sol invierte su campo magnético, los grupos de manchas solares migran desde las latitudes medias hacia el ecuador trazando un patrón en forma de mariposa, y el ciclo se reinicia. Este espectáculo en la superficie del Sol ha sido estudiado durante siglos, pero dónde exactamente se origina ese poderoso mecanismo interno había permanecido oculto hasta ahora. Un equipo del New Jersey Institute of Technology (NJIT) acaba de señalar su ubicación más probable: la tacoclina, una delgada capa de transición a unos 200.000 kilómetros de profundidad, equivalente a apilar 16 Tierras de extremo a extremo.

Tres décadas de vibraciones solares

El estudio, publicado en Scientific Reports, se apoya en casi 30 años de datos de oscilaciones solares obtenidos por tres instrumentos complementarios: el Michelson Doppler Imager (MDI) a bordo del satélite SOHO de la NASA, el Helioseismic and Magnetic Imager (HMI) del Observatorio de Dinámica Solar (SDO), y la red terrestre Global Oscillation Network Group (GONG).

Estos instrumentos llevan registrando ondas sonoras generadas por los movimientos turbulentos del plasma solar cada 45 a 60 segundos desde mediados de los años noventa. Al combinar miles de millones de mediciones individuales, el equipo construyó uno de los registros más largos y detallados de las vibraciones internas del Sol disponibles hasta la fecha.

«La heliosismología es todavía un campo joven… las observaciones confiables apenas comenzaron a mediados de los noventa cuando GONG entró en funcionamiento», explicó Krishnendu Mandal, autor principal del estudio e investigador del NJIT. «Ahora, con casi tres ciclos solares de once años de datos, finalmente estamos viendo patrones claros que nos dan una ventana al interior de la estrella.»

La tacoclina: la sala de máquinas del dínamo solar

Al igual que los sismólogos estudian los terremotos para sondear el interior de la Tierra, el equipo analizó ondas sonoras que se propagan a través del Sol, midiendo cambios en los tiempos de viaje de esas ondas a través del interior estelar. Eso reveló cómo el plasma caliente se mueve y rota en profundidad, exponiendo bandas de rotación más rápida y más lenta bajo la superficie.

El análisis mostró que esas bandas de rotación migratoria en el interior solar profundo forman exactamente el mismo patrón de mariposa que luego emerge en la superficie como migración de manchas solares. El camino de esas bandas convergió hacia una capa crítica de transición: la tacoclina, ubicada a aproximadamente 200.000 kilómetros de profundidad.

La tacoclina separa la zona de convección exterior del Sol —donde el plasma hierve y asciende de manera turbulenta— de su interior radiativo estable. A través de esa frontera, la rotación del Sol cambia abruptamente, generando flujos de cizallamiento lo suficientemente poderosos como para alimentar los campos magnéticos de la estrella.

«Las manchas solares son la huella visible de los campos magnéticos que impulsan el clima espacial en la superficie del Sol, pero lo que los datos de oscilaciones solares nos dicen es que la verdadera ‘sala de máquinas’ responsable de generarlos se origina mucho más profundo», señaló Mandal.

Evidencia observacional directa del dínamo solar

Uno de los resultados más significativos del trabajo es que la correlación entre los patrones de flujo registrados por los tres instrumentos y la migración de las manchas solares en la superficie demuestra de manera directa la conexión entre la dinámica del interior solar profundo y la actividad solar a escala global.

«Durante años sospechamos que la tacoclina era importante para el dínamo solar, pero ahora tenemos evidencia observacional clara», afirmó Mandal.

Imagen dividida de observaciones realizadas por la misión espacial SDO/AIA de la NASA, canal 171 A, que muestra el Sol en el mínimo solar (izquierda, 7 de diciembre de 2019, inicio del ciclo solar 25 actual) y en el máximo del ciclo (derecha, 8 de marzo de 2026). Crédito: NASA

Las bandas de rotación que se originan en la tacoclina pueden tardar varios años en propagarse hasta la superficie. Rastrear esos cambios internos ofrece, por lo tanto, una vía para mejorar los modelos de predicción del clima espacial, con consecuencias prácticas directas: las erupciones solares potentes —llamaradas y eyecciones de masa coronal— pueden interrumpir satélites, sistemas de comunicaciones, señales de navegación y redes eléctricas en la Tierra.

«Nuestros resultados muestran que toda la zona de convección, especialmente la tacoclina, debe ser considerada en los modelos de predicción del clima espacial», advirtió el investigador.

Implicaciones más allá del Sol

Los hallazgos tienen alcance potencial fuera de nuestro sistema solar. Muchas otras estrellas exhiben ciclos magnéticos similares al del Sol, pero la resolución de datos alcanzable para nuestra estrella, gracias a su proximidad, es inalcanzable para las demás. Comprender el dínamo solar proporciona un marco teórico y observacional para estudiar la actividad magnética en otras estrellas de la galaxia.

El equipo del Centro de Heliofísica Computacional del NJIT, liderado por el co-autor y Profesor Distinguido Alexander Kosovichev, planea extender el análisis y las simulaciones numéricas para seguir refinando la comprensión de cómo el dínamo evoluciona y conduce la actividad solar.

«Todavía hay mucho que no sabemos sobre cómo evoluciona el magnetismo interno del Sol», reconoció Mandal. «Con conjuntos de datos más extensos y mejores observaciones, esperamos rastrear estos patrones a través de este y futuros ciclos solares, potencialmente dándonos mejores pronósticos del clima espacial que puede afectar nuestra vida diaria.»

Fuente: Krishnendu Mandal et al., Helioseismic evidence that the solar dynamo originates near the tachocline, Scientific Reports (2026). DOI: 10.1038/s41598-025-34336-1

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