La primera semana completa de mayo de 2026 se asoma con un cielo bien servido para los observadores costarricenses. Tendremos a la Luna besando a Antares, el corazón rojo del Escorpión; el pico de las Eta Acuáridas, meteoros heredados del cometa Halley; un anochecer dominado por dos planetas brillantes que se persiguen lentamente en el oeste; y, hacia el cierre del fin de semana, un cielo más oscuro que invita a salir con telescopio. Acá va la guía detallada para los días del 4 al 10 de mayo de 2026 desde el cielo de Costa Rica.
La semana de un vistazo
La Luna domina la primera mitad de la semana en fase gibosa menguante, con cerca de un 94% de iluminación el lunes y descendiendo cada noche hasta llegar a Cuarto Menguante el sábado 9 de mayo a las 15:12 hora de Costa Rica. Eso significa que las primeras noches tendremos brillo lunar interfiriendo con los objetos débiles, pero hacia el viernes y sábado el cielo de la primera mitad de la noche queda notablemente más oscuro, ideal para galaxias y cúmulos. En el frente planetario, Venus y Júpiter mandan después del atardecer, mientras Saturno y Marte hacen apariciones tímidas antes del amanecer. Y entre martes y miércoles llega el espectáculo de la lluvia más esperada de la primera mitad del año.
Lunes 4 de mayo: la Luna roza a Antares
Esta noche, la Luna gibosa menguante pasa extraordinariamente cerca de Antares, la estrella supergigante roja que late como corazón del Escorpión. La separación angular será de apenas 0°26′, es decir, menos del diámetro aparente del propio disco lunar. Para Argentina, Chile, Bolivia y la Antártida habrá ocultación lunar, pero desde Costa Rica veremos el encuentro como un acercamiento fotográfico magnífico, con la Luna y Antares saliendo juntos por el este-sureste hacia las 19:30 y subiendo durante la noche. Conviene observar con binoculares para apreciar el contraste entre el brillo cremoso de la Luna y el rojo profundo de la estrella, separados por una distancia menor a la mitad de un dedo a brazo extendido.
Martes 5 y miércoles 6: el pico de las Eta Acuáridas
El gran evento de la semana son las Eta Acuáridas, cuyo máximo se produce en la madrugada del 5 al 6 de mayo. Esta lluvia tiene un linaje célebre: sus partículas son polvo dejado por el cometa 1P/Halley en pasadas anteriores por el Sistema Solar interior. Cuando la Tierra atraviesa esa estela cada año, las partículas entran en la atmósfera a unos 66 km/s, una velocidad enorme que produce meteoros rápidos y brillantes, muchas veces con estela persistente.
El radiante se sitúa cerca de la estrella Eta Aquarii, en la constelación de Acuario, que en nuestras latitudes sale por el este alrededor de las 02:00. Costa Rica está en una posición privilegiada para esta lluvia: a 10° de latitud norte, casi sobre el ecuador, podemos esperar entre 20 y 40 meteoros por hora bajo cielo oscuro, una cifra muy superior a la del hemisferio norte medio y comparable a la del hemisferio sur. La complicación de este año es que la Luna gibosa, todavía en torno al 88-82% de iluminación, se ubicará no muy lejos del radiante, y opacará los meteoros más débiles. La estrategia recomendada es observar entre las 03:30 y las 05:00, mirando hacia el este pero con la Luna a la espalda, para conservar la sensibilidad del ojo a los rastros más tenues.
Anocheceres: Venus y Júpiter, los dos faros del oeste
Apenas el Sol se hunde, dos puntos brillantes dominan el cielo del oeste. Venus, en magnitud -3.9, brilla bajo sobre el horizonte oeste-noroeste y se mantiene visible hasta unas dos horas después del atardecer. Su disco, observado con telescopio durante el crepúsculo, muestra una fase gibosa cercana al 86%. Más arriba, en plena constelación de Géminis, brilla Júpiter en magnitud -2.0, casi a la mitad del camino entre el horizonte y el cenit una hora después del ocaso. Los dos planetas están separados por unos 38° al inicio de la semana y se irán acercando lentamente: van rumbo a una conjunción espectacular en junio.
Júpiter ofrece esta semana una serie excelente de tránsitos dobles de sombras de Europa y Ganímedes que vale la pena perseguir con telescopio en los primeros días, mientras el planeta todavía conserva altura. Aldebarán, la estrella naranja del Toro, se asoma muy baja al oeste como recuerdo del cielo invernal que ya nos abandona.
Madrugadas: Saturno y Marte asoman al oriente
Antes del amanecer, hacia las 04:30 y mirando al este, los madrugadores podrán cazar a Saturno bajo sobre el horizonte, con magnitud 0.9, en el límite entre Cetus y Piscis. Más abajo todavía, Marte rojizo se esfuerza por separarse del resplandor solar, en magnitud 1.2 o 1.3 y todavía con un disco diminuto de apenas 4 segundos de arco. La observación es exigente y dependerá de un horizonte oriental bien limpio, pero la recompensa vale el madrugón. Neptuno está cerca de Saturno pero requiere telescopio.
Del jueves 7 al domingo 10: cielo más oscuro y joyas de primavera
Conforme la Luna mengua y se atrasa cada noche, la primera mitad de las jornadas se vuelve cada vez más oscura. Es el momento ideal para apuntar el telescopio a las grandes joyas de primavera. La Osa Mayor cruza alta sobre nuestras cabezas y permite localizar con facilidad M51, la galaxia del Remolino, así como el dúo M81 y M82. Cerca de Spica, en Virgo, brilla la galaxia del Sombrero, M104, una de las más fotogénicas del cielo. Y al sur de Boötes encontramos a M5, un cúmulo globular de unos 24.500 años luz de distancia y casi 13.000 millones de años de edad, descubierto por Gottfried Kirch precisamente un 5 de mayo de 1702. Esta semana cumple, en cierto modo, su aniversario.
Constelaciones que mandan esta semana
La primera mitad de la noche pertenece a las figuras de primavera: Leo con su estrella Régulo en el cenit suroeste, la Osa Mayor casi vertical sobre el horizonte norte, Boötes con la anaranjada Arturo subiendo por el este, y Virgo extendiendo el inmenso campo de galaxias del cúmulo de Virgo. Hacia la medianoche emergen ya el Escorpión y Sagitario, que anuncian las constelaciones de verano y el centro mismo de nuestra galaxia. Quienes salgan en la madrugada podrán observar el primer asomo del bulbo galáctico de la Vía Láctea hacia el sureste.
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