Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto y caracterizado un nuevo planeta gigante denominado NGTS-39 b, un mundo gaseoso de tamaño comparable al de Júpiter que completa una órbita alrededor de su estrella cada 58,2 días. El planeta pertenece a la poco numerosa población de los llamados Júpiteres cálidos de periodo relativamente largo que pueden observarse transitando frente a estrellas brillantes.
El descubrimiento resulta especialmente valioso porque los planetas gigantes con órbitas amplias son más difíciles de detectar mediante el método de tránsito. Al tardar varias semanas o meses en completar una revolución, producen menos eventos observables que los conocidos Júpiteres calientes, cuyas órbitas suelen durar apenas unos días.
Una señal inicialmente detectada por TESS
NGTS-39 b fue identificado inicialmente a partir de un único tránsito registrado por el satélite Transiting Exoplanet Survey Satellite —TESS— de la NASA. Durante un tránsito, el planeta pasa frente al disco de su estrella desde nuestra perspectiva y provoca una pequeña disminución temporal de su brillo.
Sin embargo, la detección de un solo evento no permite determinar por sí misma el periodo orbital ni confirmar definitivamente la naturaleza planetaria de la señal. Para resolver esta dificultad, los investigadores realizaron observaciones fotométricas adicionales con los doce telescopios robóticos del Next Generation Transit Survey, ubicados en el Observatorio Paranal, en Chile.
La confirmación se completó mediante mediciones de velocidad radial obtenidas con los espectrógrafos CORALIE y HARPS. Estas observaciones permitieron detectar el movimiento de la estrella producido por la atracción gravitatoria del planeta y calcular su masa.
Un planeta más masivo y denso que Júpiter
Los resultados indican que NGTS-39 b posee un radio equivalente a aproximadamente 1,09 veces el radio de Júpiter, mientras que su masa alcanza cerca de 1,47 masas de Júpiter. Su densidad estimada es de unos 1,41 gramos por centímetro cúbico, ligeramente superior a la de nuestro gigante gaseoso.
Esta densidad podría indicar que el planeta contiene una proporción relativamente elevada de elementos pesados, aunque probablemente su composición global esté dominada por hidrógeno y helio.
NGTS-39 b se encuentra a una distancia media de aproximadamente 0,31 unidades astronómicas de su estrella. Una unidad astronómica corresponde a la distancia media entre la Tierra y el Sol. A pesar de encontrarse mucho más cerca de su estrella que Júpiter del Sol, su periodo orbital de 58,2 días lo sitúa en una región intermedia entre los Júpiteres calientes y los gigantes gaseosos fríos.
Su temperatura de equilibrio se calcula en aproximadamente 519 kelvin, equivalentes a unos 246 grados Celsius, suponiendo una distribución uniforme de la energía recibida y sin considerar los efectos específicos de su atmósfera.
Una órbita notablemente excéntrica
Una de las características más interesantes de NGTS-39 b es su órbita excéntrica. Los investigadores calcularon una excentricidad de aproximadamente 0,386, lo que significa que la distancia entre el planeta y su estrella cambia considerablemente a lo largo de cada revolución.
Esta geometría contrasta con las órbitas casi circulares de muchos planetas que se encuentran muy cerca de sus estrellas. Las interacciones de marea suelen circularizar progresivamente las órbitas de esos mundos, pero NGTS-39 b se encuentra lo suficientemente lejos como para conservar una trayectoria alargada.
La combinación de una temperatura intermedia, un periodo relativamente largo y una elevada excentricidad convierte al planeta en un laboratorio natural para estudiar cómo se forman y migran los gigantes gaseosos. Su configuración podría ser el resultado de interacciones gravitatorias pasadas con otros planetas o cuerpos masivos del sistema.
Una estrella ligeramente mayor que el Sol
La estrella anfitriona, identificada también como TIC 453147896, es una estrella enana de tipo espectral F9 situada a unos 910 años luz de la Tierra.
Posee aproximadamente un 16 % más de masa y de radio que el Sol, mientras que su temperatura efectiva alcanza cerca de 6.053 kelvin. Su edad se estima en alrededor de 2.200 millones de años, por lo que sería considerablemente más joven que el Sol, cuya edad es de unos 4.600 millones de años.
Un objetivo para estudiar atmósferas planetarias
La temperatura de NGTS-39 b lo sitúa cerca de una región química particularmente interesante para las atmósferas de los planetas gigantes. Los modelos predicen que, dentro de este intervalo térmico, la química del nitrógeno puede experimentar una transición entre el nitrógeno molecular y el amoníaco.

Por esta razón, el planeta podría convertirse en un objetivo importante para futuras observaciones espectroscópicas. El análisis de la luz estelar filtrada a través de su atmósfera durante los tránsitos podría revelar la presencia de moléculas y ofrecer información sobre su composición, estructura térmica y formación.
Su estrella relativamente brillante también facilita las observaciones de seguimiento, una ventaja considerable frente a otros planetas de periodo largo que orbitan estrellas más débiles.
Indicios de un segundo planeta
Las mediciones de velocidad radial muestran además una tendencia sostenida de aproximadamente −17,75 metros por segundo al año. Según los investigadores, esta variación podría estar causada por otro objeto masivo situado en una órbita más externa.
Por ahora, los datos no permiten determinar si se trata de un segundo planeta, una enana marrón o algún otro compañero. Será necesario continuar observando el sistema durante más tiempo para comprobar si la tendencia forma parte de una señal orbital completa.
La posible existencia de un compañero exterior también podría ayudar a explicar la elevada excentricidad de NGTS-39 b, ya que las interacciones gravitatorias entre ambos objetos podrían haber alterado sus órbitas durante la evolución del sistema. Esta interpretación, sin embargo, continúa siendo una hipótesis pendiente de confirmación.
Una pieza importante para comprender los gigantes gaseosos
Aunque se han identificado miles de exoplanetas, los gigantes gaseosos transitantes con periodos superiores a 50 días siguen siendo relativamente escasos. Su detección requiere campañas prolongadas y la combinación de instrumentos espaciales y terrestres.
NGTS-39 b amplía esta pequeña población y proporciona un nuevo punto de comparación entre los Júpiteres calientes, intensamente irradiados, y los gigantes fríos situados en órbitas similares a la de Júpiter.
Estudiar mundos de este tipo puede ayudar a reconstruir los procesos de formación planetaria, determinar cómo los gigantes gaseosos cambian de órbita y comprender la diversidad de arquitecturas que existen en otros sistemas planetarios.
© 2026 SKYCR.ORG | Homer Dávila Gutiérrez, FRAS. Todos los derechos reservados. Se prohíbe la reproducción total o parcial sin autorización expresa. Fuente original: arXiv (2026). DOI: 10.48550/arxiv.2607.02061
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