Un equipo de la Universidad de Uppsala (Suecia), encabezado por la doctoranda Sema Caliskan y el investigador Anish M. Amarsi, ha recalculado la abundancia de plata (Ag) en el Sol y encuentra un valor un 55 % superior al aceptado hasta ahora. El resultado, publicado en Astronomy & Astrophysics (DOI: 10.1051/0004-6361/202659578), resuelve una discrepancia largamente conocida entre la fotosfera solar y los meteoritos primitivos, y ajusta una pieza clave del rompecabezas de la química cósmica.
Aunque el Sol es abrumadoramente hidrógeno y helio —los elementos pesados apenas suman ~1,5 % de su masa—, esas trazas son la huella fósil de miles de millones de años de evolución química galáctica. La plata, en particular, es un elemento capturador de neutrones ligero que ayuda a acotar el proceso-r débil, una de las rutas nucleares responsables de forjar elementos más pesados que el hierro en explosiones estelares y fusiones de estrellas de neutrones.
Qué cambió: modelos 3D fuera del equilibrio termodinámico local
La medición se apoya en dos líneas de plata neutra (Ag I) muy intensas, situadas en el ultravioleta y, por tanto, invisibles al ojo humano. Durante décadas, esas líneas se analizaron con modelos unidimensionales y bajo la hipótesis de equilibrio termodinámico local (LTE), aproximaciones que suavizan la física real de la atmósfera solar.

El nuevo trabajo aplica un modelo tridimensional que reproduce la convección granular observada, combinado con un tratamiento no-LTE completo del átomo de plata construido con datos atómicos de alta precisión obtenidos mediante métodos multiconfiguracionales Dirac–Hartree–Fock y de coupled-cluster relativista. En ese régimen, los átomos de Ag interactúan con un campo de radiación que se desvía del equilibrio y las líneas espectrales aparecen más profundas de lo que predicen los modelos clásicos: para reproducir el espectro observado se necesita, en consecuencia, más plata.
Por qué importa
El desajuste histórico entre las abundancias solares y las de las condritas CI —los meteoritos considerados químicamente más primitivos, y por ello el mejor registro de la composición del Sistema Solar temprano— se estrecha con esta corrección. Alinear ambos patrones no es un detalle contable: el Sol es la referencia sobre la que se apoya buena parte de la astrofísica estelar y galáctica, y cualquier revisión de su composición se propaga a los modelos de nucleosíntesis, a las trayectorias de enriquecimiento químico de la Vía Láctea y a la interpretación de estrellas pobres en metales del halo galáctico.
En una época en que los grandes cartografiados espectroscópicos —GALAH, LAMOST, 4MOST— entregan abundancias para millones de estrellas, refinar las líneas base solares es condición previa para leer correctamente la historia química del cosmos.
© 2026 SKYCR.ORG | Homer Dávila Gutiérrez, FRAS. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa. Fuente original: Caliskan, S., Amarsi, A. M., Jönsson, P., Grevesse, N., & Sahoo, B. K. (2026). Ag I model atom and the 3D non-LTE solar silver abundance. Astronomy & Astrophysics. DOI: 10.1051/0004-6361/202659578.
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