La semana del 20 al 26 de julio ofrece una combinación poco habitual: una Luna que crece noche a noche recorriendo constelaciones cargadas de significado —Virgo, Libra, Escorpio y Sagitario—, el bulbo galáctico prácticamente sobre nuestras cabezas al filo de la medianoche y dos lluvias de meteoros que ya empiezan a activarse en el fondo del cielo. Para observadores en latitudes tropicales como la de Costa Rica (~10° N), es probablemente la mejor semana del mes para salir al campo. A continuación, el detalle noche por noche.
Domingo 20 de julio: la Luna se cita con Spica
Al caer la tarde del domingo, la Luna aparecerá en fase creciente con aproximadamente 40 % de iluminación, alta sobre el horizonte oeste-suroeste. Muy cerca, a menos de un puño extendido a distancia de brazo, brillará Spica (α Virginis), la estrella más luminosa de Virgo. Spica es en realidad un sistema binario espectroscópico de gigantes azules del tipo B, separadas por apenas 0,12 unidades astronómicas y con un período orbital de poco más de cuatro días. A simple vista veremos un solo punto blanco-azulado, pero el contraste con el resplandor cálido del limbo lunar hace de esta conjunción una de las escenas visuales más agradables de julio.
Como dato para la memoria: esta misma noche, en 1969, la humanidad pisaba por primera vez la Luna. Por el ciclo metónico —19 años en que las fases lunares se repiten en la misma fecha del calendario— la fase que veremos el 20 de julio de 2026 es prácticamente idéntica a la que colgaba sobre el Mar de la Tranquilidad aquella noche. Vale la pena apuntar el telescopio y recorrer el terminador entre los cráteres Sabine y Ritter, donde se posó el Eagle.
Lunes 21 de julio: cuarto creciente exacto
La Luna alcanza su fase de cuarto creciente exactamente a las 05:06 hora de Costa Rica (11:06 UTC). Es la fase técnicamente ideal para observación telescópica de la superficie lunar: el terminador —la línea de sombra entre el día y la noche lunares— cruza el disco por el meridiano central, produciendo sombras alargadas que revelan el relieve de cráteres, dorsa y rimae con un contraste imposible de obtener en Luna llena. Recomendaciones para la noche: apuntar a los cráteres Teófilo, Cirilo y Catalina en el borde del Mare Nectaris, un trío que a esta iluminación adquiere una profundidad tridimensional notable incluso en telescopios modestos de 100–150 mm.
Martes 22 y miércoles 23: Vía Láctea sobre el meridiano
Con la Luna todavía baja al oeste durante las primeras horas de la noche, hay una ventana oscura útil entre aproximadamente las 20:00 y las 22:30 hora local para observar cielo profundo. En estas fechas y a nuestra latitud, el centro galáctico cruza cerca del cenit alrededor de la medianoche. Es el momento del año en que el bulbo de la Vía Láctea aparece más alto y más rico en detalle para Costa Rica. Objetivos recomendados:
- M8 (Nebulosa de la Laguna) y M20 (Trífida) en Sagitario: pareja clásica, ambas en el mismo campo de binoculares 10×50 desde un sitio oscuro como Irazú o Cerro de la Muerte.
- M22, cúmulo globular a apenas 10 000 años luz, más brillante que muchos objetos del catálogo Messier del hemisferio norte y desde nuestra latitud se resuelve muy bien en telescopios de 200 mm.
- Cúmulo de Ptolomeo (M7) en la cola de Escorpio: un cúmulo abierto amplio, ideal para binoculares.
Jueves 24 y viernes 25: la Luna entra en la Tetera
Con aproximadamente 70–80 % de iluminación, la Luna gibosa creciente se desplaza hacia el este del cielo cruzando Escorpio y aproximándose al asterismo de la Tetera de Sagitario. La noche del viernes 25 la veremos flotando cerca del asa de la Tetera, apuntando justo hacia el centro galáctico. Es una escena fotográficamente muy poderosa: la Luna, la silueta de la Tetera y, si se logra exponer correctamente, el resplandor difuso del bulbo galáctico como fondo. Recomendación para astrofotografía: exposiciones cortas (2–4 segundos) a ISO 800–1600 con focal amplia (24–35 mm equivalente) para preservar el brillo lunar sin quemarlo mientras se registra estructura de la Vía Láctea.
Sábado 26 de julio: Luna entre las estrellas de la Tetera
La Luna avanza y esta noche aparece prácticamente incrustada entre las estrellas que forman el cuerpo de la Tetera. La cercanía angular con δ Sagittarii (Kaus Media) y ε Sagittarii (Kaus Australis) convierte al conjunto en un blanco de fotografía panorámica. Es una buena noche también para ubicar Plutón —que en 2026 se encuentra en Capricornio, no lejos del campo visual— aunque su magnitud 14,4 lo mantiene fuera del alcance de instrumentos modestos.
Planetas de la semana
- Marte continúa en Tauro, visible antes del amanecer sobre el horizonte este, con un tono rojizo característico cerca de las Pléyades y Aldebarán. Su magnitud ronda 1,7; sigue lejos de la oposición, así que el disco es pequeño en el telescopio.
- Saturno aparece en la madrugada, subiendo por el este pasadas las 02:00, en Piscis. Sus anillos siguen en una inclinación reducida respecto a nuestra línea de visión, lo que ofrece una vista peculiar del sistema.
- Venus brilla como estrella vespertina en Leo, aunque baja y en crepúsculo profundo desde nuestra latitud.
- Júpiter en conjunción solar reciente permanece inobservable esta semana.
Meteoros ya activos
Aunque el pico de las Delta Acuáridas del Sur (SDA) llegará hasta el 30 de julio, la lluvia está activa desde el 12 de julio y en esta semana ya se pueden cazar meteoros antes del amanecer, particularmente entre las 02:00 y las 05:00 hora local, cuando el radiante en Acuario sube alto en el cielo. Costa Rica, por su latitud, está entre las regiones favorecidas: el radiante alcanza mayor altura desde el hemisferio sur y desde latitudes tropicales. Con tasas cenitales horarias esperadas de 15 a 20 meteoros por hora en el pico, esta semana previa —con la Luna aún no llena— es de hecho una ventana más limpia que la del pico mismo, cuando la Luna estará casi llena y arruinará buena parte de la observación. En paralelo, las Alpha Capricornidas aportan bólidos lentos y brillantes de forma esporádica: son pocos por hora pero suelen ser espectaculares.
Recomendaciones prácticas para el observador
Para quienes suban al Irazú o a cualquier sitio oscuro esta semana: la ventana más productiva para cielo profundo estará entre el ocaso lunar temprano de los primeros días y las 22:30–23:00, antes de que la Luna gibosa domine el cielo. Para meteoros, todo lo contrario: hay que esperar a las horas previas al amanecer, cuando la Luna se pone y el radiante de las Delta Acuáridas alcanza su punto más alto. Y para observación planetaria, la última media hora antes del alba en dirección este.
Si el cielo se despeja, será una de esas semanas en que la mecánica celeste conspira a favor del observador tropical. Aprovéchenla.
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