La nave LINK, del emprendimiento Katalyst Space Technologies, atraviesa serias dificultades técnicas apenas tres semanas después de su lanzamiento. La misión — la primera en la historia dirigida a realizar un servicio en órbita a un telescopio científico de la NASA por parte de una empresa privada — tenía por objetivo capturar el satélite Swift y elevar su órbita en decadencia. Según anunció Katalyst el martes 28 de julio de 2026, LINK sufre fallas en sus propulsores y ha entrado en un giro incontrolable que dificulta seriamente las comunicaciones.
LINK y el rescate de Swift
El Neil Gehrels Swift Observatory de la NASA, lanzado en 2004, es uno de los principales cazadores de eventos transitorios cortos del cielo — estallidos de rayos gamma, fuentes ultravioletas súbitas, contrapartes electromagnéticas de fusiones de estrellas de neutrones. Su órbita, sin embargo, se ha ido acercando peligrosamente a la atmósfera, y sin una intervención Swift terminaría reentrando en pocos años. LINK, una nave robótica de tres brazos, debía acoplarse a él y aportarle empuje con sus propios propulsores para reubicarlo en una órbita más alta y prolongar su vida útil.
El giro incontrolable
Aproximadamente durante el fin de semana del 25 al 26 de julio, los ingenieros detectaron que los propulsores de LINK no responden correctamente. La nave comenzó a rotar sin control, comprometiendo el apuntamiento de sus antenas y con ello el enlace estable con el centro de operaciones en tierra. Katalyst confirmó que trabaja continuamente para recuperar la actitud del vehículo antes de que la ventana operativa para el rendezvous con Swift se cierre por completo.
Kieran Wilson, investigador principal del proyecto LINK, y Hunter Robertson, ingeniero de sistemas espaciales, encabezan el equipo técnico. Ambos habían aparecido públicamente junto a la nave durante las pruebas termovacío realizadas en abril pasado en el Goddard Space Flight Center de la NASA.
Un precedente que estaba llamado a marcar época
El interés en este tipo de misiones de servicio comercial venía en aumento desde hace años. Northrop Grumman ha explorado un concepto para atender al observatorio de rayos X Chandra, y SpaceX propuso en 2022 una misión Polaris para reelevar la órbita del Hubble — ninguno de esos conceptos llegó al despliegue. LINK sí lo hizo, y su desarrollo era observado con expectación como la prueba de fuego de un modelo de mantenimiento comercial de telescopios espaciales de la NASA que ahora depende de que Katalyst logre recuperar el vehículo.
Si LINK no consigue estabilizarse a tiempo, no solo se pierde el rescate de Swift — también se retrasa la validación de una arquitectura que otras misiones esperaban replicar en Hubble, Chandra y Spitzer.
© 2026 Homer Dávila Gutiérrez, FRAS — SKYCR.ORG. Todos los derechos reservados. Fuente: Associated Press (28 de julio de 2026), replicado en phys.org y The Washington Times.
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