La principal universidad estatal de Costa Rica maneja en 2026 un presupuesto total de ₡373.595 millones (Semanario Universidad), unos 728 millones de euros al cambio de estos días (Wise, €1 = ₡513,6). Es más de lo que gasta la Universidad Complutense de Madrid, cuyo presupuesto total aprobado fue de 632,4 millones de euros (Portal de Transparencia UCM). Con ese dinero, en el último año la Complutense publicó 381 artículos en las revistas científicas más exigentes del mundo; la universidad costarricense, 18 (Nature Index: Complutense y Costa Rica). Más presupuesto, veintiuna veces menos ciencia. Esa brecha, y no la falta de recursos, es la historia.
Costa Rica no invierte poco: gasta mucho
Conviene desarmar de entrada el reflejo de culpar al presupuesto. Costa Rica destina a educación un 7,6% de su Producto Interno Bruto, la cifra más alta de América Latina y muy por encima del promedio de la OCDE, que apenas supera el 5% (La República / OCDE). No es un país que escatime en educación; es, de hecho, el que más invierte de toda la región.
Y aquí hay que ser escrupuloso con la comparación, porque es donde más se hace trampa. Las cifras españolas, los 632,4 millones de euros de la Complutense y los 512,7 de Valencia (Consejo Social UV), son presupuestos totales: incluyen la transferencia pública, las matrículas y lo que las universidades ingresan por venta de servicios e investigación. Para que la comparación sea justa, del lado costarricense hay que usar también el presupuesto total, no solo el FEES. Y el dato es contundente: la mayor universidad del país, ella sola, maneja 373.595 millones de colones, unos 728 millones de euros, sumando el aporte estatal y sus ingresos propios; es decir, más que todo el presupuesto de la Complutense. El FEES, los 593.485 millones de colones que el Estado transfiere a las cinco universidades (Delfino / CONARE), equivalentes a unos 1.156 millones de euros, es apenas el piso: el gasto real de las universidades públicas, con la venta de servicios incluida, es mayor. Con cualquiera de las dos medidas, el dinero costarricense iguala o supera al de las dos españolas, cuyo presupuesto conjunto ronda los 1.145 millones de euros.
Un apunte técnico, porque cualquiera lo puede recalcular: la cifra en euros depende del tipo de cambio, y el colón se ha fortalecido. Aun con un euro a ₡540, el FEES rondaría los 1.099 millones de euros, el mismo orden de magnitud.
Mismo dinero, resultados opuestos
Presupuesto, producción científica y posición mundial · datos 2026
| Institución | Presup. total 2026 (€M) | Artículos (2025-26) | Art. por €100M | ARWU 2026 |
|---|---|---|---|---|
| 🇨🇷 Mayor pública de Costa Rica | 728 | 18 | 2,5 | Fuera del top 1000 |
| 🇪🇸 Complutense de Madrid | 632 | 381 | 60 | 201–300 |
| 🇪🇸 Universitat de València | 513 | 402 | 78 | 301–400 |
Presupuesto total 2026 (millones de euros)
Producción de alto impacto (artículos Nature Index, 12 meses)
Eficiencia: artículos de alto impacto por cada €100 millones
Fuentes: Nature Index (2025-26); ShanghaiRanking ARWU 2026; Semanario Universidad (presupuesto UCR 2026); Portal de Transparencia UCM y Consejo Social UV; OCDE vía La República; tipo de cambio Wise (€1 = ₡513,6). Elaboración: SKYCR.ORG.
El resultado en el ranking
Con presupuestos equivalentes, el ranking de Shanghái 2026 (ARWU), que mide producción científica dura, los ubica en mundos distintos. La Complutense aparece en la banda 201-300 del mundo y la Universitat de València en la 301-400. Las cinco universidades del FEES de Costa Rica juntas, no figuran entre las mil mejores del planeta. Ninguna.
El resultado en la producción científica
El ranking no es un capricho; refleja lo que cada institución produce hoy. El Nature Index, que contabiliza los artículos en las revistas de mayor exigencia del mundo, lo deja en números. En la ventana de doce meses de 2025-2026, la Complutense registra 381 artículos y la Universitat de València 402 (Nature Index: Valencia); juntas, 783. La mayor universidad costarricense, la de más producción del país, registra 18.
Y aquí está el dato que convierte «no es problema de plata» en medida exacta. Normalizado por presupuesto, la universidad tica produce unos 2,5 artículos de alto impacto por cada 100 millones de euros que gasta; la Complutense, unos 60, y la Universitat de València, unos 78. Es decir, por cada euro invertido, las españolas producen entre 24 y 32 veces más ciencia de primer nivel. En investigadores de élite la dirección es la misma: solo la Universitat de València coloca a cuatro de sus científicos en la lista mundial Highly Cited Researchers 2025 de Clarivate (Clarivate y UV), mientras el sistema costarricense completo prácticamente no aparece en ella.
Las dos objeciones que se caen solas
Un defensor del gasto actual suele apoyarse en dos argumentos. El primero: que el ranking de Shanghái premia la antigüedad y los premios Nobel acumulados durante décadas. Pero el Nature Index no mide legado, sino producción de los últimos doce meses, y da exactamente la misma brecha. No es prestigio viejo; es producción presente. El segundo: que las universidades costarricenses tienen una misión docente y social, no de investigación de élite. Esa misión existe y es valiosa, pero no es lo que se discute aquí. El punto es que, con presupuesto de investigación equivalente, la conversión de dinero en ciencia medible es mínima, y esa brecha persiste euro por euro. La misión no explica por qué el mismo dinero rinde treinta veces menos.
¿Es Costa Rica un caso único en América Latina?
No, y esa es la parte incómoda. La mayoría de los países de la región no colocan ni una sola universidad entre las mil mejores del mundo. En el ranking de Shanghái 2026 solo aparecen cinco países latinoamericanos: Brasil, con 14 universidades, México con 2, Chile con 2, Colombia con 2 y Argentina con 1. Todos los demás, incluida Costa Rica, que es el país que más gasta en educación de toda la región, quedan en cero. La ausencia no es la excepción costarricense; es la norma latinoamericana.
La excepción, la que demuestra que esto es una decisión y no un destino, es Brasil. Hace décadas Brasil montó un sistema nacional, la CAPES, que evalúa con nota a cada programa de maestría y doctorado del país y ata el financiamiento y hasta la acreditación a esos resultados (Revista Pesquisa FAPESP), sumado a agencias que financian investigación por concurso. El resultado es que Brasil coloca más universidades en el ranking mundial que todo el resto de América Latina junto. No gasta proporcionalmente más que Costa Rica; gasta distinto, y sobre todo rinde cuentas de lo que gasta.
La diferencia no es el dinero
El argumento aguanta en todas sus piezas. Costa Rica no carece de recursos: es el mayor inversor educativo de la región. Sus universidades no son pobres: la más grande gasta más que la Complutense de Madrid. Lo que falta es el eslabón que España tiene con sus sexenios, evaluaciones externas de la producción científica cada seis años atadas al salario, y que Brasil tiene con la CAPES: un vínculo entre el dinero y los resultados medibles. Donde ese vínculo existe, aparecen universidades en el mapa mundial de la ciencia. Donde no existe, el dinero entra y la ciencia no sale en la misma proporción. No es un problema de cuánto se recibe, sino de en qué se convierte, y de quién responde por ello.
Cómo se hizo esta comparación
- Presupuesto total 2026 de la mayor universidad estatal de Costa Rica: ₡373.595 millones (Semanario Universidad), que incluye FEES e ingresos propios por venta de servicios.
- FEES total 2026: ₡593.485 millones (Delfino / CONARE), que es solo la transferencia del Estado a las cinco universidades. Conversión a euros al tipo de cambio de octubre de 2026, €1 = ₡513,6 (Wise).
- Presupuestos totales de las universidades españolas: Complutense de Madrid, €632,4 millones (último aprobado, Portal de Transparencia UCM; estimado cercano a €700 millones en 2026); Universitat de València, €512,7 millones, 2026 (Consejo Social UV). Ambos incluyen todas las fuentes de ingreso.
- Producción científica de alto impacto: Nature Index, ventana de doce meses 2025-2026, conteo de artículos por institución.
- Posiciones mundiales: Academic Ranking of World Universities (ARWU) 2026, ShanghaiRanking.
- Investigadores de élite: Highly Cited Researchers 2025, Clarivate.
- Gasto educativo como porcentaje del PIB: informe de la OCDE recogido por La República.
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