¿La vida en la Tierra vino del espacio exterior?


La vida, a pesar de todas sus complejidades, tiene un simple rasgo común: se propaga. Plantas, animales y bacterias han colonizado casi todos los rincones de nuestro mundo.

¿Pero por qué detenerse ahí? Algunos científicos especulan que la materia biológica puede haber proliferado a través del cosmos mismo, transportada de planeta en planeta en trozos rebeldes de roca y hielo. Esta idea se conoce como panspermia y conlleva una profunda implicación: es posible que la vida en la Tierra no se haya originado en nuestro planeta.

En teoría, la panspermia es bastante simple. Los astrónomos saben que los impactos de cometas o asteroides en planetas a veces arrojarán escombros con suficiente fuerza para catapultar rocas al espacio. Algunas de esas rocas espaciales, a su vez, chocarán contra otros mundos. Se sabe que algunos meteoritos raros en la Tierra provienen de Marte, probablemente de esta manera.

“Puedes imaginar a pequeños astronautas sentados dentro de esta roca, sobreviviendo al viaje”, dice Avi Loeb, astrofísico de la Universidad de Harvard y director del Instituto de Teoría y Computación de la escuela. “Los microbios podrían potencialmente moverse de un planeta a otro, de Marte a la Tierra, de la Tierra a Venus”. (Puede reconocer el nombre de Loeb de su reciente libro Extraterrestrial: The First Sign of Intelligent Life Beyond Earth, que obtuvo titulares y críticas de los astrónomos por su afirmación de que nuestro sistema solar fue visitado recientemente por extraterrestres).

Loeb es autor de una serie de artículos que investigan la mecánica de la panspermia, analizando, entre otras cosas, cómo el tamaño y la velocidad de los objetos espaciales podrían afectar su probabilidad de transferir vida. Si bien Loeb todavía cree que es más probable que la vida se haya originado en la Tierra, dice que su trabajo no ha podido descartar la posibilidad de que provenga de algún otro lugar del espacio.

Mientras tanto, experimentos recientes han sugerido que los organismos terrestres pueden sobrevivir en el espacio, al menos por un tiempo. Los experimentos a bordo de la instalación EXPOSE-E en la Estación Espacial Internacional han sometido a bacterias, líquenes y semillas de plantas al frío extremo y la radiación del espacio durante unos pocos días hasta más de un año. Algunas bacterias y otros organismos pudieron sobrevivir al viaje, incluidos los tardígrados, animales ultrarresistentes que se encuentran en todas partes, desde el hielo ártico hasta las profundidades del océano.

Si un asteroide o cometa es lo suficientemente grande, los microbios podrían congelarse en lo profundo, dice Loeb. Eso podría protegerlos de la radiación y las temperaturas extremas que convierten a los meteoros en bolas de fuego. Después de que exploten en la superficie de un nuevo mundo, estos colonos extraterrestres podrían comenzar a prosperar.

En otros sistemas solares, la panspermia podría ser incluso más probable que en el nuestro. Por ejemplo, los siete planetas apretados del sistema TRAPPIST-1, descubierto en 2016, podrían ser ideales para que la vida salte de planeta. Si encontramos vida allí algún día, dice Loeb, deberíamos prestar atención a si todo parece sospechosamente similar. Él piensa que dos planetas vecinos con sistemas biológicos similares serían una señal segura de que la vida había viajado entre ellos en algún momento.

Loeb también plantea la hipótesis de que la panspermia podría ocurrir incluso entre sistemas estelares distantes. Los visitantes interestelares, como el objeto espacial recientemente observado ‘Oumuamua y el cometa Borisov, podrían esparcir vida de un sistema a otro.

Tal proceso podría incluso comenzar en nuestro propio planeta. En un artículo publicado en la revista Life, Loeb analizó la posibilidad de que los asteroides o cometas pudieran rozar la atmósfera de la Tierra, a decenas de millas sobre la superficie, recogiendo microorganismos que flotan en lo alto del cielo, antes de emprender viajes interestelares. Él estima que, aunque es raro, algunos casos de este tipo probablemente hayan ocurrido durante la vida de la Tierra.

Incluso si un sobrevuelo de un asteroide recogiera algunos microbios de la Tierra, es muy poco probable que sobrevivieran al viaje, y mucho menos aterrizaran en otro planeta con condiciones similares a las nuestras. Pero, de nuevo, no necesariamente podemos descartarlo.

astronomy.com

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